Adicción al celular: el enemigo silencioso que gana terreno entre los jóvenes
El uso problemático del celular crece entre jóvenes y se asocia con ansiedad, insomnio y aislamiento, mientras Honduras amplía su conectividad móvil.
Roberto Barragán
1 de noviembre, 2026
3 min de lectura
El uso problemático del celular crece entre jóvenes y se asocia con ansiedad, insomnio y aislamiento, mientras Honduras amplía su conectividad móvil.
El teléfono despierta con nosotros, se sienta a la mesa, acompaña las conversaciones y suele ser lo último que miramos antes de dormir.
Lo que comenzó como una herramienta para comunicarse se ha convertido, para algunas personas, en una presencia difícil de abandonar: el uso problemático del celular avanza silenciosamente y comienza a preocupar por sus efectos sobre el sueño, la salud mental, las relaciones familiares y el rendimiento académico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el 11% de los adolescentes analizados presenta señales de uso problemático de redes sociales, frente al 7% registrado en 2018.
El estudio abarcó cerca de 280,000 jóvenes de 44 países y regiones. Entre las señales aparecen la dificultad para controlar el tiempo conectado, abandonar otras actividades y experimentar consecuencias negativas en la vida cotidiana.
Los jovenes son las principales victimas de esta adicción · Foto: Cortesía
Cuando apagar la pantalla se vuelve difícil
Aunque popularmente se habla de “adicción al celular”, la literatura científica utiliza con frecuencia el término uso problemático del teléfono inteligente, que describe conductas semejantes a una dependencia: ansiedad cuando el dispositivo no está disponible, pérdida de control y utilización persistente pese a sus consecuencias.
Una investigación de King's College London con 657 adolescentes de entre 16 y 18 años encontró que el uso problemático del teléfono estuvo asociado con mayores probabilidades de ansiedad, depresión e insomnio. Además, el 64.1% había intentado reducir su utilización y el 12.5% quería recibir ayuda para conseguirlo.
Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa, advirtió: “La educación en alfabetización digital es muy importante, pero continúa siendo insuficiente y no logra seguir el ritmo de los jóvenes y la tecnología”.
La preocupación no significa que toda utilización prolongada sea dañina. La propia OMS reconoce que las plataformas digitales también facilitan vínculos sociales, aprendizaje y comunicación; el problema aparece cuando la pantalla desplaza el descanso, el estudio, el ejercicio o la convivencia.
Honduras, una sociedad cada vez más conectada
El desafío también toca a Honduras. La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) reportó para el segundo trimestre de 2025 6.63 millones de suscriptores de internet móvil, equivalentes a cerca de 67 suscripciones por cada 100 habitantes.
En centros educativos se esta teniendo que restringir su uso · Foto: Cortesía
La expansión digital abre oportunidades, pero coloca a familias, escuelas y autoridades ante una nueva tarea: enseñar a utilizar la tecnología sin permitir que domine la rutina cotidiana.
Ben Carter, profesor de Estadística Médica de King's College London, señaló: “Los teléfonos inteligentes se han vuelto omnipresentes en nuestra vida diaria y su uso excesivo puede convertirse en una fuente potencial de angustia”.
Dormir con el celular al lado, revisar constantemente las notificaciones o sentir inquietud cuando no se tiene acceso al dispositivo pueden convertirse en pequeñas alarmas. El enemigo no es la tecnología: el riesgo comienza cuando la pantalla deja de ser una herramienta y empieza a decidir cómo se vive el tiempo.