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Arzobispo Nácher: "Nosotros misioneros, somos enviados a los más cercanos"

Los discípulos recibieron de Cristo el poder para curar y liberar, hasta hoy todo poder en la Iglesia está relacionado con el consuelo y la justicia, enfatizó.

SB
Suyapa Banegas
14 de junio, 2026
2 min de lectura
Arzobispo Nácher: "Nosotros misioneros, somos enviados a los más cercanos"

Los discípulos recibieron de Cristo el poder para curar y liberar, hasta hoy todo poder en la Iglesia está relacionado con el consuelo y la justicia, enfatizó.

Foto: Foto: Cortesía Suyapa Medios

El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, reflexionó en la homilía de este domingo durante la misa en la Catedral de San Miguel Arcángel que Cristo, hijo de Dios, murió por los pecadores y es esa la mayor prueba de amor que puede existir en el mundo.

Inspirado su mensaje en la Lectura del Evangelio de Mateo 9, 36—10, 8 mencionó que: "La gratitud es propia de Dios, enfatizó al tiempo que recordó que Dios dio dones gratis a sus discípulos y estos dones deben ser transferidos de generación en generación de la misma forma".

Detalló que los discípulos recibieron de Cristo el poder para curar y liberar. Y hasta hoy todo poder en la Iglesia está relacionado con el consuelo, la liberación y la justicia.

Los beneficiarios de esta acción son las ovejas sin pastor, sostuvo al tiempo que dijo que todos somos ovejas de su rebaño.

Así también, enfatizó que podemos decir que: " Nosotros misioneros, somos enviados a los más cercanos, es decir con quienes compartimos casa, trabajo o estudio".

Entonces la mayor prueba de amor que puede existir,  es darse por alguien que no lo merece, "Cristo murió por los pecadores", concluyó.

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Evangelio de Mateo 9, 36—10, 8 

En aquel tiempo, al ver Jesús a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.

Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.

Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

 A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel.

 Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.


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