Cambio climático golpea a Honduras: sequía, escasez de agua y riesgo de inundaciones
Honduras enfrenta los efectos del cambio climático con sequía que reduce agua y cultivos, mientras lluvias generan esperanza, pero temor por inundaciones.





Foto: Marlin Chacón y Emilio Flores/DNH
Honduras enfrenta los efectos del cambio climático con una sequía que ha reducido la disponibilidad de agua y provocado pérdidas en cultivos, mientras las lluvias previstas para este fin de semana generan esperanza, pero también preocupación por el riesgo de inundaciones.
El director del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), Francisco Argeñal Pinto, informó que las precipitaciones esperadas podrían marcar el final del periodo de sequía.
En Tegucigalpa, los capitalinos esperan que las lluvias permitan recuperar los niveles de las represas, después de que el déficit hídrico obligara a racionar el servicio de agua potable. Algunos sectores de la capital pueden pasar hasta 12 días sin recibir el suministro.
La crisis del agua exige responsabilidad colectiva
El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, hizo un llamado a la población para reducir el desperdicio de agua y actuar con responsabilidad ante la situación que enfrenta la capital.
“El feeling nuestro no son las multas, nosotros no queremos andar multando a la gente, nosotros lo que queremos es que la gente tome conciencia que estamos viviendo en una situación crítica y que cada persona ahorre agua y tome las medidas y sean conscientes del uso de agua”.
Zelaya señaló que la capacidad económica para comprar agua no debe convertirse en una justificación para derrochar el recurso.
“Aquí tiene que ser un esfuerzo de todos de cuidar ese vital líquido”, concluyó el alcalde.
La situación refleja cómo la escasez de agua impacta directamente a los hogares y obliga a las autoridades y a la ciudadanía a buscar medidas para administrar un recurso cada vez más limitado.

La sequía deja pérdidas en cultivos de maíz y frijol
Los efectos también se extienden al sector agrícola. Marvin Oseguera, especialista en políticas agrícolas, sostenibilidad y cambio climático del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), advirtió sobre las pérdidas registradas en cultivos esenciales para la alimentación de la población.
“Ya se reflejan daños en cultivos que son claves en la seguridad alimentaria de la población como frijol y maíz. De hecho, una gran parte de la producción de frijol se perdió en el ciclo de primera”.
Oseguera explicó que el ciclo de postrera representa una oportunidad para recuperar parte de la producción y atender la demanda nacional de frijol, estimada entre 2.8 y 3 millones de quintales.
“Ojalá que tengamos lluvia ya para el ciclo de postrera donde se pueda por lo menos obtener una parte de la demanda de frijol”, manifestó.
El especialista subrayó la importancia de que las lluvias lleguen a tiempo para reducir el impacto sobre la producción agrícola y el abastecimiento de alimentos.

Lluvias intensas también representan una amenaza
Aunque la llegada de las precipitaciones es necesaria para recuperar las fuentes de agua y apoyar al sector agrícola, un exceso de lluvia puede generar nuevos riesgos para la población.
Las lluvias intensas pueden provocar desbordamientos de ríos y quebradas, daños en carreteras, destrucción de viviendas y pérdidas económicas considerables.
Un antecedente de la magnitud de estos fenómenos son las tormentas Eta y Iota, que en noviembre de 2020 ocasionaron en Honduras daños, pérdidas y costos adicionales estimados en más de 52,000 millones de lempiras, según una evaluación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El país enfrenta así un desafío que va más allá de la falta de precipitaciones: necesita agua para sostener sus actividades productivas, pero también debe prepararse para eventos climáticos capaces de causar emergencias y destrucción.

Gobierno anuncia atención a municipios afectados
El secretario privado Héctor Ordóñez afirmó que el presidente Nasry Asfura abordará los efectos del cambio climático durante su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).
Ordóñez relacionó la prolongada sequía y las variaciones en el régimen de lluvias con una crisis que afecta a distintas comunidades del país.
“La prolongada sequía y este régimen lluvioso tan anormal que tenemos en Honduras ha provocado una crisis humana, una crisis que obedece al cambio climático”.
Según el funcionario, más de 103 municipios se encuentran en alerta roja decretada por la Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), y las familias afectadas reciben asistencia humanitaria.
La ayuda, explicó, incluye servicios de salud, maquinaria para la construcción de reservorios y la entrega de bolsas de alimentos de 160 libras.

Un desafío que Honduras enfrenta en el presente
Los antecedentes muestran que tanto la falta de lluvia como los fenómenos extremos pueden comprometer la seguridad alimentaria y los recursos públicos.
En 2019, una fuerte sequía provocó pérdidas aproximadas del 72 % de la cosecha de maíz y del 75 % de la producción de frijol, de acuerdo con los datos incluidos en el planteamiento del problema.
Honduras necesita recuperar los niveles de sus represas, garantizar el abastecimiento de agua y proteger la producción agrícola. Al mismo tiempo, debe fortalecer su preparación frente a inundaciones y otros desastres.
El cambio climático ya se refleja en la vida cotidiana de los hondureños: en el agua que llega a los hogares, en los cultivos que sostienen la alimentación y en los recursos que deben destinarse a la atención y reconstrucción tras los fenómenos naturales.
El tema será llevado por el presidente Nasry Asfura a la ONU, donde se espera que exponga los efectos que la variabilidad climática está provocando en Honduras y en el continente americano.

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