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Cardenal Rodríguez cuestiona la corrupción y la ambición desmedida de poder

El Cardenal Rodríguez criticó la ambición de quienes buscan enriquecerse con el poder, recordando que ninguna riqueza sustituye la vida, libertad y dignidad.

Jessica Urbina
Jessica Urbina
30 de agosto, 2026
4 min de lectura
Cardenal Rodríguez cuestiona la corrupción y la ambición desmedida de poder

El Cardenal Rodríguez criticó la ambición de quienes buscan enriquecerse con el poder, recordando que ninguna riqueza sustituye la vida, libertad y dignidad.

Foto: Cardenal Óscar Andrés Rodríguez. Foto: Cortesía

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez lanzó este domingo una dura reflexión contra la corrupción, la búsqueda desmedida de poder y la impunidad, al cuestionar a quienes llegan a ocupar posiciones de influencia pensando únicamente en enriquecerse y apropiarse de lo que pertenece a los demás.

Durante su homilía, el religioso advirtió que una de las mayores formas de cautiverio no necesita cárceles, cadenas ni rejas.

“Es muy triste ver personas que están presas de su mismo yo”, expresó, al señalar que el egoísmo puede impedir a las personas pensar en el prójimo y comprometerse con el bien común.

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El poder como oportunidad para enriquecerse

Rodríguez cuestionó especialmente la actitud de quienes llegan al poder con la mirada puesta en los beneficios personales.

“Aquellos que llegan al poder, y ya llegan con el cerebro dañado”, afirmó al describir la mentalidad de quienes se preguntan qué pueden apropiarse y cómo pueden enriquecerse rápidamente.

El cardenal criticó la idea de utilizar los cargos públicos para acumular riquezas y posteriormente disfrutar de ellas bajo la protección de la impunidad.

Su reflexión apuntó directamente a una realidad que sigue provocando indignación en Honduras: funcionarios y personas vinculadas al poder que han acumulado bienes mediante recursos que pertenecen al Estado.

“El evangelio no ha entrado todavía en nuestra cultura hondureña”, expresó

Uno de los mensajes más contundentes de la homilía fue su cuestionamiento a los valores que predominan en la sociedad.

Según el cardenal, la sociedad actual puede tener muchas cosas materiales, pero todavía carece de lo esencial.

Para Rodríguez, la pregunta planteada por el Evangelio sigue teniendo plena vigencia:

 “¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si malogra su vida?”.

Incluso fue más allá al plantear que de nada sirve acumular riquezas si en ese proceso una persona pierde su alma.

El religioso también cuestionó la indiferencia moral frente al narcotráfico, la violencia y las actividades criminales.

Recordó haber escuchado expresiones de personas que lamentaban que las autoridades descubrieran cargamentos de droga, una actitud que consideró incompatible con los valores cristianos.

“Dinero manchado de sangre y de muerte”, advirtió.

Para el cardenal, resulta preocupante que incluso personas que se consideran cristianas puedan justificar o lamentar la pérdida de ganancias provenientes de actividades ilícitas.

“Piensan como los corruptos”, expresó al retomar el llamado evangélico a rechazar una forma de pensar dominada por los intereses del mundo.

Feligresía católica
Feligresía católica · Foto: Cortesía

La riqueza no se lleva a la tumba

Rodríguez insistió en que las personas no se llevan consigo las riquezas acumuladas durante su vida.

“Uno no se lleva nada más que el bien que ha hecho o el mal que ha hecho”, afirmó.

La reflexión también alcanzó a quienes han acumulado fortunas mediante el saqueo de los recursos públicos.

Advirtió que el dinero no puedo borrar la responsabilidad ni el rechazo moral. 

“Todos los que acumularon riquezas robando al Estado, ahí están, que no asoman ni la nariz”, señaló.

Una sociedad que quiere tenerlo todo, ahora mismo

El cardenal cuestionó además una cultura marcada por la búsqueda del placer inmediato y la necesidad permanente de tener más.

“La vida no puede ser una carrera hacia el placer inmediato”, manifestó.

Advirtió sobre una sociedad que empuja constantemente a “ganar, gozar, gastar y disfrutar”, pero que, paradójicamente, puede terminar generando personas cada vez más insatisfechas.

También lamentó que, en ocasiones, incluso el amor sea reducido a una relación utilitaria para llenar vacíos personales.

La ambición de “tener y tener y tener”, sostuvo, plantea una profunda interrogante sobre el futuro de la humanidad.

La verdadera alegría no se puede arrebatar

Al finalizar su mensaje, Rodríguez invitó a los fieles a revisar si su forma de pensar responde a los valores de Dios o a las ambiciones del mundo.

La mayor motivación para una entrega radical a Jesús, afirmó, está en descubrir un camino diferente al de la corrupción, la riqueza fácil y la búsqueda insaciable de poder.

El cardenal invitó a asumir una actitud de discípulos, no para intentar imponerle a Jesús el camino que debe seguir, sino para caminar detrás de él.

“Yo quiero ir detrás de ti y descubrir que la verdadera alegría nadie nunca nos la va a poder arrebatar”, expresó.

Su reflexión concluyó con una invitación a reconocer en Jesús el camino hacia la libertad y la esperanza: “Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo. Tú eres el que me abre el camino de la libertad y de la esperanza”.

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