Diario Nacional de Honduras
Economía

Crisis de la ENEE en Honduras: pérdidas del 40% y debate por reformas

El sistema eléctrico hondureño enfrenta pérdidas superiores a L18 mil millones anuales y un déficit de 1,900 MW.

DC
Daniela Coello
18 de junio, 2026
4 min de lectura
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La crisis de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) volvió a ocupar el centro del debate nacional en el Foro Agenda Nacional, donde especialistas analizaron el impacto del modelo actual, las reformas en discusión y los retos estructurales del sistema eléctrico hondureño, en medio de cuestionamientos sobre su viabilidad financiera y operativa.

El especialista en energía de la Asociación para una Sociedad Justa (ASJ), Edgar Aguilar, advirtió que el problema del sistema eléctrico hondureño no es únicamente financiero, sino estructural, debido a las pérdidas elevadas y la dependencia de generación costosa.

“La ENEE únicamente recupera entre el 60% y 65% de la energía que se consume mediante su red, el 40% no lo recupera, pero son costos que la empresa tiene que responder”, afirmó Aguilar, al señalar el fuerte impacto que esto tiene sobre las finanzas públicas.

El experto también subrayó el déficit de generación eléctrica en el país: “El país necesita 1,900 MW y solo tenemos 1,500 MW”, lo que obliga a depender de fuentes térmicas más caras, principalmente bunker y diésel.

Aguilar agregó que la falta de reglas claras ha frenado la inversión en el sector: “La ENEE no ha podido tener una licitación pública internacional real porque el mercado no ha sido confiable”, puntualizó.

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Reformas energéticas: reestructuración y gobernanza

En el mismo espacio, el economista Ismael Zepeda cuestionó que el debate sobre las reformas energéticas se centre únicamente en el diseño legal, sin acompañamiento de un plan estratégico que garantice resultados concretos.

“Esto es un esqueleto y luego faltan los órganos, falta la piel, falta la parte estética”, expresó Zepeda al referirse al proyecto de reforma, advirtiendo que sin una implementación integral, el cambio podría quedarse en lo formal.

Zepeda insistió en que el sistema energético debe mantener un equilibrio entre eficiencia económica y beneficio social, recordando que el objetivo del servicio eléctrico no puede ser únicamente financiero.

Costos de generación, combustibles y presión sobre la tarifa eléctrica

Ambos especialistas coincidieron en que el sistema eléctrico hondureño enfrenta una fuerte presión de costos, especialmente por la dependencia de generación térmica.

Zepeda advirtió que esta situación impacta directamente en el bolsillo de la población: “Alrededor de un 80% de la generación con búnker va a sufrir un impacto y eso es trasladado al consumidor final”, explicó, en referencia a la vulnerabilidad del sistema frente a los precios internacionales del petróleo.

Por su parte, Aguilar complementó que la falta de inversión sostenida en energías renovables ha mantenido al país dependiendo de soluciones más caras y menos sostenibles, lo que profundiza la crisis estructural de la ENEE.

El especialista también advirtió que el modelo actual ha generado distorsiones operativas, incluyendo la falta de separación clara de funciones dentro de la estatal, lo que impide identificar con precisión dónde se originan las pérdidas.

Debate sobre privatización: inversión privada y control estatal

Uno de los puntos más sensibles del debate fue el papel de la inversión privada dentro del nuevo esquema de reformas. Zepeda señaló que el capital privado ya participa en el sector energético hondureño y que el debate no debería centrarse únicamente en la privatización como concepto: “El capital privado siempre ha estado en todas las áreas del Estado, en generación renovable y no renovable”, indicó.

Sin embargo, advirtió que el riesgo principal está en el equilibrio de poder dentro de la toma de decisiones: “Si hay diez miembros en una junta, pero ocho son de empresas privadas y dos del Estado, ¿hacia dónde va la votación?”, cuestionó.

En contraste, Aguilar sostuvo que la reforma no implica necesariamente privatización, sino una separación operativa del sistema: “Eso no es privatizar, eso es escindir, separar actividades como ocurre en mercados modernos”, explicó.

El experto añadió que el objetivo es ordenar el sistema eléctrico y mejorar la eficiencia, manteniendo la propiedad estatal, pero con reglas más claras para la operación del mercado.

Congreso Nacional mantiene en tercer debate las reformas energéticas

Las reformas a la Ley del Sector Eléctrico continúan en discusión en el Congreso Nacional, luego de haber pasado a un tercer debate legislativo.

El proyecto propone la separación de la ENEE en áreas de generación, transmisión y distribución, lo que ha generado posturas divididas entre sectores políticos, técnicos y sociales.

Mientras el Gobierno y algunos actores defienden que la iniciativa busca modernizar el sistema sin privatizar la empresa estatal, otros advierten que el rediseño institucional podría modificar el equilibrio de control del mercado eléctrico.



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