Diario Nacional de Honduras

¿Debería Honduras prohibir las redes sociales a los menores de 15 años?

Australia y Francia ya han implementado medidas similares. ¿Debería Honduras seguir el ejemplo y restringir el acceso a redes sociales para menores de 15 años?

Mayra Navarro
Mayra Navarro
11 de agosto, 2026
3 min de lectura
¿Debería Honduras prohibir las redes sociales a los menores de 15 años?

Australia y Francia ya han implementado medidas similares. ¿Debería Honduras seguir el ejemplo y restringir el acceso a redes sociales para menores de 15 años?

Australia ya lo hizo. Francia acaba de aprobar una ley similar. Y otros países europeos discuten seguir el mismo camino.

La pregunta parece lejana para Honduras, pero quizá no debería serlo. Porque el verdadero debate no es TikTok, Instagram o Facebook. El verdadero debate es quién está formando hoy a nuestros jóvenes.

Durante décadas fueron los padres, la escuela, la iglesia, los amigos y la comunidad. Hoy, para millones de adolescentes, el algoritmo también educa.

Les dice cómo deben verse. Qué cuerpo deben tener. Qué ropa usar. Qué pensar. Qué comprar. Qué admirar. Y, muchas veces, cuánto vale una persona según el número de "me gusta" que recibe. Las redes sociales han transformado la manera en que los jóvenes se relacionan con el mundo.

Han abierto oportunidades extraordinarias para aprender, crear y comunicarse. Pero también han multiplicado la comparación permanente, la búsqueda de aprobación, el miedo a quedarse fuera de la conversación y la exposición al ciberacoso. Diversos estudios han encontrado asociaciones entre el uso intensivo de redes sociales y mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos, problemas de sueño y baja autoestima en adolescentes, aunque los investigadores advierten que la relación es compleja y no puede explicarse por una sola causa.

En Honduras, además, existe una realidad que pocas veces se menciona. Somos una sociedad pequeña. Aquí una fotografía, un video o un rumor no tarda semanas en difundirse. A veces tarda minutos.

La vida digital y la vida real casi se confunden. El compañero que ridiculiza en redes es el mismo que mañana estará sentado en el salón de clases. La burla no termina cuando el estudiante llega a casa. Lo acompaña en el teléfono. Lo sigue durante la noche. Y muchas veces despierta con él al día siguiente.

No es casualidad que cada vez escuchemos con más frecuencia noticias de adolescentes que enfrentan cuadros severos de ansiedad, depresión o incluso pensamientos de hacerse daño. Sería irresponsable atribuir esos casos únicamente a las redes sociales, porque la salud mental depende de múltiples factores. Pero también sería un error ignorar el papel que el entorno digital puede desempeñar cuando se combina con otros problemas personales, familiares o escolares.

Por eso algunos países han decidido intervenir. No porque crean que las redes sociales son malas en sí mismas. Sino porque consideran que un niño de 12 o 13 años aún no tiene las herramientas emocionales para enfrentar un ecosistema diseñado para captar su atención durante horas.

La discusión que Honduras debería abrir no es únicamente si debe prohibirlas. Quizá la pregunta sea otra. ¿Estamos preparando a nuestros hijos para vivir en el mundo digital?

Porque ningún algoritmo sustituirá el criterio que se aprende en casa. Ninguna aplicación reemplazará la conversación con los padres. Y ninguna ley podrá proteger completamente a un adolescente si los adultos renuncian a acompañarlo.

Tal vez el debate no sea si los jóvenes menores de 15 usan redes sociales.

La pregunta es quién está educando a nuestros jóvenes: nosotros o el algoritmo.

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Mayra Navarro

Mayra Navarro

Columnista

Periodista y escritora