Diario Nacional de Honduras

Diana: una historia que parece haberse contado por completo

El libro de Charles Spencer sobre Diana de Gales promete nuevas revelaciones, pero deja preguntas sin respuesta y revive una historia que parece ya contada.

Mayra Navarro
Mayra Navarro
19 de octubre, 2026
4 min de lectura
Diana: una historia que parece haberse contado por completo

El libro de Charles Spencer sobre Diana de Gales promete nuevas revelaciones, pero deja preguntas sin respuesta y revive una historia que parece ya contada.

Foto: Cortesía.

Terminé de leer El canto del cisne. Diana, mi hermana, el esperado libro de Charles Spencer, y me quedé con una sensación: este libro llega tarde. Quizás demasiado tarde.

Han pasado casi treinta años desde la muerte de Diana de Gales y, después de tantos libros, documentales, películas, entrevistas y revelaciones, parece que ya queda muy poco por contar sobre la vida de una de las mujeres más famosas del siglo XX.

Esperaba algo más de Charles Spencer. No solamente porque es su hermano, sino porque fue testigo privilegiado de muchos acontecimientos de su vida. Sin embargo, el libro recorre territorios ampliamente conocidos: su infancia, su matrimonio desdichado, la relación con Carlos, el acoso de la prensa, su soledad y las circunstancias que rodearon su muerte.

No es que el relato carezca de interés. Es que casi todo lo hemos leído o escuchado antes.

Lo que más me llamó la atención es que algunas de las pocas revelaciones que podrían aportar algo verdaderamente nuevo aparecen apenas mencionadas, sin el desarrollo que merecen.

Por ejemplo, Spencer cuenta que Diana le preguntó qué pensaba de la posibilidad de que ella se convirtiera en primera dama de Estados Unidos. Según el relato, un estadounidense adinerado y de avanzada edad, con aspiraciones presidenciales, le había propuesto matrimonio, asegurándole que, si se casaban, él podría llegar a la Casa Blanca.

¡Qué historia tan interesante! ¿Quién era aquel hombre? ¿Qué tan seria era la propuesta? ¿Diana realmente consideró la posibilidad? ¿Era una fantasía, una broma o un proyecto de vida? El autor abre la puerta a una historia fascinante y la cierra casi inmediatamente.

La anécdota es extraordinaria, no solamente por sus implicaciones políticas, sino porque podría revelar algo poco explorado sobre las ambiciones, las fantasías o los posibles proyectos personales de Diana después de su divorcio.

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Pero el episodio apenas se menciona.

No hay suficiente contexto, no se profundiza en las circunstancias y quedan sin respuesta las preguntas que inevitablemente despierta semejante revelación. El lector se encuentra ante una puerta que promete conducir a una habitación desconocida, pero el autor no termina de abrirla.

Desde el punto de vista narrativo, esta es una oportunidad desaprovechada. Una buena biografía no consiste únicamente en reunir recuerdos, sino en comprender su significado, situarlos en su contexto y desarrollar aquellos que permiten descubrir nuevas dimensiones del personaje.

Y eso ocurre con otros episodios. Hay insinuaciones, recuerdos y comentarios que despiertan la curiosidad, pero pocas veces encontramos los detalles que podrían aportar una perspectiva diferente.

Y ese es, probablemente, el principal problema de la obra. No se trata de un libro mal escrito ni de un relato carente de sensibilidad. Se trata, más bien, de una publicación que parece llegar demasiado tarde, cuando el personaje sobre el que pretende arrojar nueva luz ha sido examinado desde prácticamente todos los ángulos posibles.

La cercanía familiar de Spencer constituye, paradójicamente, la mayor fortaleza y la mayor debilidad del libro. Como hermano, posee una legitimidad emocional que ningún biógrafo podría reclamar. Pero esa misma condición genera expectativas que la obra no siempre consigue satisfacer.

El lector espera encontrar a la Diana que no conoció la prensa, la mujer detrás del personaje, la hermana que existía antes y después de los acontecimientos públicos. Espera intimidad, contexto, conversaciones y episodios capaces de completar los numerosos vacíos que todavía podrían existir en su historia.

Por supuesto, también hay que reconocer que este es el relato de un hermano sobre una hermana a la que quiso profundamente y cuya muerte lo marcó para siempre. Desde esa perspectiva, el libro tiene un valor sentimental que no necesita justificarse con revelaciones.

Pero una cosa es el homenaje familiar y otra la expectativa editorial que despierta una nueva publicación sobre Diana.

El canto del cisne ha tenido un notable éxito comercial. Y eso confirma algo que sabemos desde hace décadas: Diana sigue vendiendo. Su nombre todavía despierta curiosidad, nostalgia y una fascinación que parece resistirse al paso del tiempo.

Sin embargo, después de terminar el libro, me pregunto si no hemos llegado al punto en que todo lo importante ya ha sido contado.

Quizás todavía existan secretos, pero no necesariamente nuevas historias que cambien lo que sabemos de ella.

Y tal vez esa sea la paradoja de Diana: casi treinta años después de su muerte, el público sigue queriendo saber más de una mujer sobre la que, aparentemente, ya lo sabe casi todo.

Diana continúa siendo una historia que vende, aunque quizá ya no quede mucho más que contar.

 

 

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Mayra Navarro

Mayra Navarro

Columnista

Periodista y escritora