Estrategias de estilo de vida para mantener un cerebro joven y prevenir la demencia
El entrenamiento cognitivo y la socialización completan los cinco pilares de la propuesta de prevención.


El entrenamiento cognitivo y la socialización completan los cinco pilares de la propuesta de prevención.
Foto: Una alimentación saludable es uno de los componentes de las intervenciones evaluadas por LatAm-FINGERS.
Hasta el 54 % de los casos de demencia en América Latina podrían estar asociados a factores de riesgo modificables, de acuerdo con investigaciones que han puesto el foco en la prevención y el cuidado de la salud cerebral.
El dato forma parte de una investigación publicada en The Lancet Global Health, que analizó 12 factores de riesgo potencialmente modificables en siete países latinoamericanos, de los cuales se incluyó a Honduras.
El estudio estimó que la proporción de casos de demencia atribuible a estos factores alcanza el 54 % para América Latina. En Honduras, la estimación fue del 53.6 %.
Los investigadores advierten que estas cifras representan fracciones atribuibles a factores de riesgo y no significan que más de la mitad de los casos puedan evitarse de manera garantizada en cada persona.
Ante este panorama, especialistas buscan trasladar la evidencia científica a programas de prevención que puedan aplicarse desde los sistemas de salud y las comunidades.
Cinco pilares para proteger la salud cerebral

Una de las principales propuestas analizadas en la región es el programa LatAm-FINGERS, un ensayo clínico que evaluó una intervención multidominio para personas mayores con riesgo de deterioro cognitivo.
El programa trabajó sobre cinco pilares fundamentales:
- Actividad física.
- Alimentación saludable.
- Control de los factores de riesgo cardiovascular.
- Entrenamiento cognitivo.
- Participación y conexión social.
La combinación busca actuar sobre diferentes aspectos relacionados con la salud cerebral en lugar de concentrarse en un solo hábito.
El estudio siguió durante dos años a 1,065 participantes de 60 a 77 años, distribuidos en 11 países de América Latina. La investigación adaptó las recomendaciones a las características culturales, alimentarias y sociales de cada país.
Los participantes que recibieron una intervención estructurada, con acompañamiento y seguimiento, registraron una mejora cognitiva 55 % mayor que quienes recibieron recomendaciones generales de salud.
También se observaron mejores resultados en áreas como la memoria, la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas.
¿Qué factores pueden aumentar el riesgo de demencia?

La investigación regional publicada en The Lancet Global Health estudió 12 factores que pueden modificarse o reducirse mediante intervenciones de salud pública y cambios en determinados comportamientos.
Entre ellos se encuentran:
- Menor nivel educativo.
- Pérdida auditiva.
- Hipertensión.
- Obesidad.
- Tabaquismo.
- Depresión.
- Aislamiento social.
- Inactividad física.
- Diabetes.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Contaminación del aire.
- Traumatismos craneoencefálicos.
Los investigadores calcularon cuánto de la carga de demencia podría atribuirse estadísticamente a estos factores en distintos países. Para América Latina, el resultado conjunto fue de un 54 %, aunque hubo diferencias importantes entre las naciones estudiadas.
En Honduras, la fracción atribuible estimada fue de 53.6 %. La cifra fue de 61.8 % en Chile, 59.6 % en Argentina, 55.8 % en México, 55.5 % en Bolivia, 48.2 % en Brasil y 44.9 % en Perú.
Los autores también señalaron que estas estimaciones deben interpretarse considerando las diferencias demográficas y de representatividad de las encuestas utilizadas en cada país.
Obesidad, sedentarismo y depresión aparecen entre los principales factores
A nivel regional, obesidad, inactividad física y depresión estuvieron entre los factores con mayor contribución estimada a la carga de demencia.
El análisis encontró una fracción atribuible de aproximadamente 7 % para obesidad, 6 % para inactividad física y 5 % para depresión en América Latina.
Estos resultados refuerzan la importancia de abordar la salud cerebral desde una perspectiva integral. No se trata únicamente de realizar ejercicios para la memoria, sino también de cuidar la salud cardiovascular, mantener actividad física, alimentarse adecuadamente y conservar vínculos sociales.
La Organización Mundial de la Salud también ha actualizado sus recomendaciones sobre reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Su segunda edición de las directrices incorpora una perspectiva de todo el curso de vida y recomienda intervenciones sobre hábitos saludables, condiciones de salud asociadas con mayor riesgo y factores ambientales.
América Latina enfrenta un desafío creciente
El envejecimiento de la población plantea un reto adicional para los sistemas sanitarios de la región.
Por ello, los especialistas consideran que la prevención debe comenzar antes de que aparezcan los síntomas y mantenerse durante diferentes etapas de la vida.
Los resultados de LatAm-FINGERS se suman a investigaciones realizadas en Estados Unidos y otros países que han evaluado intervenciones multidominio para preservar la función cognitiva.
El programa latinoamericano, además, permitió estudiar poblaciones que históricamente han estado menos representadas en investigaciones internacionales, incluyendo personas de diferentes niveles socioeconómicos y procedencias urbanas y rurales.
Los expertos plantean que el siguiente paso consiste en cerrar la brecha entre la evidencia científica y el acceso de la población a programas preventivos.
Para América Latina, donde más de la mitad de la carga estimada de demencia está vinculada a factores potencialmente modificables, el desafío pasa por convertir estos conocimientos en acciones accesibles y sostenibles.
La propuesta de los cinco pilares: ejercicio físico, alimentación saludable, control cardiovascular, entrenamiento cognitivo y socialización busca precisamente establecer una estrategia integral que pueda incorporarse a los sistemas de salud y a las comunidades.
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