Google recibe multa de €403 millones por uso de datos de ubicación de usuarios
Google deberá ajustar el tratamiento de estos datos en un plazo de seis meses tras la investigación iniciada en 2020 por el regulador irlandés.


Google deberá ajustar el tratamiento de estos datos en un plazo de seis meses tras la investigación iniciada en 2020 por el regulador irlandés.
La empresa tecnológica Google deberá enfrentar una multa de 403 millones de euros, unos 463 millones de dólares, luego de que el regulador de protección de datos de Irlanda determinara que incumplió las normas de privacidad de la Unión Europea (UE) en el tratamiento de la ubicación de sus usuarios.
La sanción, anunciada este lunes 21 de septiembre de 2026, corresponde al manejo de datos realizado entre el 25 de mayo de 2018 y el 4 de febrero de 2020 mediante tres funciones: Web & App Activity, Location History y Location Accuracy.
En concreto, la Comisión de Protección de Datos de Irlanda (DPC) concluyó que Google incumplió obligaciones relacionadas con la legalidad, transparencia y conservación de los datos de ubicación.
La investigación también determinó que la compañía no pudo demostrar el cumplimiento de algunas de estas obligaciones.

Además, el organismo señaló que los usuarios podían no saber con claridad que su información de ubicación podía utilizarse para inferir sus intereses o influir en ellos mediante anuncios, lo que reducía su capacidad para controlar sus datos personales.
Por otra parte, la DPC cuestionó que Google conservara información de ubicación durante más tiempo del necesario, una práctica que, según el organismo, aumentaba la pérdida de control de los usuarios sobre sus datos.
¿Qué información puede revelar la ubicación?
Más allá de mostrar un punto en un mapa, los datos de ubicación pueden permitir conocer patrones sobre los desplazamientos de una persona.
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Por ejemplo, el historial puede registrar lugares visitados, recorridos y actividades asociadas con determinadas ubicaciones.
Google explica que su función Location History puede generar una cronología privada de los lugares por los que se desplaza un usuario con sus dispositivos vinculados.
De esta manera, la preocupación de las autoridades no se limita a saber dónde está una persona en determinado momento, sino a la posibilidad de construir información sobre sus hábitos, intereses y movimientos a partir de esos registros.
La investigación comenzó en 2020
Mientras tanto, la investigación de la DPC comenzó en febrero de 2020 después de que varias organizaciones europeas de defensa de los consumidores presentaran quejas sobre el tratamiento de los datos de ubicación de Google.
Irlanda actúa como autoridad principal de protección de datos para Google en la UE debido a que la compañía tiene allí su sede europea.

Por ello, la decisión puede tener repercusiones para el tratamiento de datos de usuarios dentro del Espacio Económico Europeo.
Además de la multa económica, la DPC ordenó a Google ajustar el tratamiento de estos datos para cumplir con las normas europeas en un plazo de seis meses.
¿Qué significa para los usuarios?
Finalmente, el caso pone nuevamente sobre la mesa la importancia de revisar qué información comparte una persona cuando utiliza servicios digitales.
La geolocalización puede ser útil para funciones como mapas, navegación y recomendaciones, pero también implica el tratamiento de información personal.

Por ello, conviene conocer qué permisos están activos, qué servicios guardan el historial de ubicación y durante cuánto tiempo permanece almacenada esa información.
La decisión de Irlanda representa, además, la cuarta multa más elevada impuesta por su autoridad de protección de datos y se suma a otras sanciones contra grandes empresas tecnológicas por cuestiones relacionadas con el manejo de información personal.
Reuters informó que las multas acumuladas por la DPC contra grandes compañías tecnológicas estadounidenses superan los 4.000 millones de euros desde la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) en 2018.
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