Nacionales
Honduras busca convertir el aguacate en un nuevo motor de exportación
Primer envío de aguacate hondureño a Dubái abre expectativas, con precios hasta 30 lempiras por libra y posible expansión a mercados europeos.

Goodvin Nelson
2 de octubre, 2026
5 min de lectura

Primer envío de aguacate hondureño a Dubái abre expectativas, con precios hasta 30 lempiras por libra y posible expansión a mercados europeos.
Foto: DNH
El primer envío de aguacate hondureño a Dubái abrió nuevas expectativas para los productores nacionales, luego de que la fruta llegara en buenas condiciones y alcanzara un precio de hasta 30 lempiras por libra, por encima de los valores registrados en el mercado local.
El resultado también puso sobre la mesa la posibilidad de ampliar las exportaciones hacia Europa, mientras avanza un proceso de georreferenciación para identificar productores, áreas cultivadas, variedades y capacidad de producción en distintas zonas del país.
A la par, investigadores hondureños trabajan en el aprovechamiento de subproductos como el aceite y extractos de la cáscara, con el objetivo de darle mayor valor agregado al denominado “oro verde”.

Primer envío a Dubái abre nuevas oportunidades
El aguacate hondureño ya comenzó a probarse en mercados internacionales, de acuerdo con los productores y empresarios que participaron en el foro Agenda Nacional, el primer cargamento enviado a Dubái llegó el pasado 17 de septiembre en buenas condiciones, un resultado que consideran clave para continuar explorando nuevos destinos.
El envío permitió además alcanzar un precio de 30 lempiras por libra, mientras que en el mercado hondureño los productores habían logrado valores que rondaban entre 14 y 18 lempiras.
Según Carlos Robleto, presidente de la Asociación de Productores de Aguacate (ASPA), el producto hondureño fue comparado con el aguacate mexicano y recibió una valoración favorable por parte del comprador.
El resultado ha impulsado la planificación de nuevos envíos vía aérea hacia Dubái, pero también la búsqueda de rutas comerciales hacia Europa.

Europa aparece como el siguiente mercado
Fernando Villatoro, CEO de FEPSA, explicó que uno de los objetivos es abrir oportunidades en mercados europeos como Rotterdam, en Países Bajos, y Tilbury, en Inglaterra.
La estrategia apunta a pasar de envíos pequeños a operaciones de mayor volumen mediante transporte marítimo. Para ello, uno de los principales retos es avanzar en certificaciones internacionales y garantizar la trazabilidad del producto.
Entre los procesos mencionados se encuentran GlobalG.A.P., GRASP y Rainforest Alliance, además de los protocolos fitosanitarios necesarios para ingresar a determinados mercados.
La meta planteada por los participantes es aumentar progresivamente los volúmenes exportables y aprovechar la capacidad productiva que ya existe en diferentes regiones hondureñas.
Georreferenciación permitirá conocer dónde se produce
Uno de los componentes centrales del proyecto es la georreferenciación nacional de productores de aguacate.
El ingeniero en sistemas Keiberth Fuentes explicó que el proceso ya comenzó como una prueba piloto en zonas de Yoro, Intibucá, Comayagua, La Paz, Colón y La Ceiba.

La herramienta permitirá conocer dónde están ubicadas las fincas, qué superficie tienen, qué variedades producen, cuándo cosechan y cuál es su capacidad productiva.
En Yamaranguila, Intibucá, por ejemplo, fueron registradas 44 fincas ubicadas principalmente en zonas de altura. También se identificaron plantaciones en zonas bajas de la costa norte.
Hasta el momento se han georreferenciado 157.55 manzanas, con 27,130 plantas, de las cuales 17,903 están en producción y 9,227 permanecen en crecimiento.
Los responsables del proyecto señalaron que estos datos representan apenas una parte del universo productivo y que el objetivo es completar el proceso entre noviembre y diciembre de este año.
Aguacate antillano tienen mercados diferentes
La georreferenciación también busca ordenar la producción según las variedades.
Los productores explicaron que el aguacate Hass se concentra principalmente en zonas de mayor altura, mientras que las variedades antillanas tienen presencia en áreas por debajo de los mil metros sobre el nivel del mar.
Esta diferenciación permitiría establecer calendarios de cosecha y determinar qué producto puede destinarse al mercado fresco y cuál puede utilizarse para procesamiento.
Los participantes también destacaron el potencial del aguacate antillano para la elaboración de aceite, guacamole y otros derivados.
Investigación busca aprovechar hasta la cáscara
La apuesta no se limita a vender aguacates frescos, el doctor en química Ramón Ordóñez explicó que desde la academia se desarrolla investigación sobre el aceite de aguacate y otros componentes de la fruta.
El aceite hondureño se encuentra todavía en etapa de investigación y no se comercializa actualmente, pero los primeros estudios analizan sus características y su potencial como producto de alto valor agregado.
También se trabaja en un recubrimiento biodegradable y comestible para extender la vida de anaquel de algunas variedades que maduran con mayor rapidez, una de las alternativas estudiadas utiliza extractos de la cáscara del aguacate por sus propiedades antioxidantes y antimicrobianas.
La investigación, además, contempla futuros estudios sobre ácidos grasos, compuestos fenólicos, emisiones y condiciones de almacenamiento.
Una apuesta que también busca generar empleo
Los datos preliminares de la georreferenciación ya reflejan impacto en la economía rural, en las fincas registradas se contabilizaron 57 empleos permanentes y 366 empleos temporales, además de una inyección estimada de 12.3 millones de lempiras en la economía rural.
Los productores consideran que el crecimiento del sector dependerá de mejorar la asistencia técnica, la organización, la certificación y el acceso a mercados.
Mientras tanto, ASPA mantiene abierta la incorporación de productores, incluso aquellos que todavía no forman parte de la organización. La intención es ampliar el registro nacional para conocer con mayor precisión el potencial real del cultivo.
Con la llegada del primer cargamento a Dubái, la investigación sobre sus derivados y el avance del censo productivo, Honduras busca pasar de producir aguacate para el consumo interno a construir una cadena capaz de competir en mercados internacionales con fruta fresca y productos de mayor valor agregado.
Compartir este artículo






