Diario Nacional de Honduras
Economía

Honduras, cuna del cacao en América y gran exportador de cacao fino al mundo

El diputado Roberto Pineda Chacón propuso en el Congreso Nacional declarar el 30 de junio como el Día Nacional del Cacao y el Chocolate en Honduras.

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Daniela Coello
7 de julio, 2026
4 min de lectura
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Foto: SAG.

En el marco del Día Internacional del Cacao, que se conmemora cada 7 de julio, Honduras celebra el legado de uno de los cultivos más representativos de su historia y, al mismo tiempo, consolida su posición como un referente internacional en la producción de cacao fino y de aroma, un grano que ha conquistado mercados por su calidad, sostenibilidad y prácticas de comercio justo.

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La conmemoración del grano del Cacao surgió en 2010, impulsada por la Organización Internacional del Cacao (ICCO) y la Academia Francesa de los Maestros Chocolateros y Confiteros, con el propósito de reconocer la importancia económica, cultural y social de este cultivo, así como el trabajo de millones de productores que hacen posible que el cacao llegue a los mercados internacionales.

Actualmente, Honduras cuenta con más de 5,500 productores organizados, alrededor de 7,000 hectáreas cultivadas y una cadena productiva que genera aproximadamente 20,000 empleos directos e indirectos. 

Gracias a la calidad del cacao fino y de aroma que produce, el país ha logrado alcanzar precios cercanos a los 10,000 dólares por tonelada, impulsado por la alta demanda internacional de este grano premium.

La producción nacional se concentra en nueve departamentos, entre ellos Cortés, Atlántida, Colón, Santa Bárbara, Olancho, Yoro, Gracias a Dios, Copán y El Paraíso, donde miles de familias dependen de este cultivo como una de sus principales fuentes de ingresos.

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Un cacao que conquista los mercados internacionales

Honduras es reconocido internacionalmente por cultivar, en su mayoría, cacao tipo trinitario, considerado un cacao fino y de aroma altamente valorado por la industria chocolatera mundial.

De acuerdo con representantes del sector, el país exporta alrededor de 400 toneladas de cacao fino al año, mientras que otras proyecciones apuntan a superar las 1,500 toneladas de producción nacional en los próximos años, como resultado del fortalecimiento de las áreas cultivadas y de las mejoras en la productividad.

Los principales destinos del cacao hondureño incluyen Suiza, uno de los mercados que más aprecia la calidad del grano nacional, así como países de Centroamérica, entre ellos Guatemala y El Salvador. 

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Según la Federación Nacional de Productores de Cacao de Honduras (Fenaprocacaho), cerca del 80 % de la producción se comercializa en la región centroamericana, mientras que el 20 % restante llega al mercado suizo, donde es utilizado para la elaboración de chocolates de alta gama.

El crecimiento del sector también se refleja en la transformación del cacao; actualmente existen unas 70 empresas dedicadas al procesamiento del grano, de las cuales alrededor del 60% se encuentran en la zona noroccidental del país, generando mayor valor agregado y nuevas oportunidades para productores y emprendedores.

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Entretanto, las autoridades continúan desarrollando acciones para incrementar la competitividad del rubro.

El Congreso Nacional permanece en discusión una iniciativa presentada por el diputado liberal Roberto Pineda Chacón, que propone declarar el 30 de junio como el Día Nacional del Cacao y el Chocolate en Honduras. Aunque la fecha aún no ha sido oficializada mediante decreto, la propuesta busca reconocer el valor histórico, económico y cultural de uno de los productos agrícolas más emblemáticos del país.

Una historia que comenzó hace más de 3,000 años

Mucho antes de convertirse en un producto de exportación, el cacao ya formaba parte de la vida de las antiguas civilizaciones que habitaron el actual territorio hondureño.

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Investigaciones arqueológicas difundidas por National Geographic identifican a Puerto Escondido, Cortés, como el sitio donde se encontró la evidencia más antigua del uso del cacao y del chocolate en Mesoamérica, con vestigios que datan de entre 1100 y 800 a. C.. 

Los antiguos pobladores fermentaban la pulpa del fruto para elaborar una bebida, siglos antes del surgimiento de las grandes civilizaciones mayas.

Posteriormente, los mayas convirtieron el cacao en un alimento sagrado, preparaban bebidas ceremoniales, lo utilizaban como moneda de intercambio y lo ofrecían en rituales religiosos. 

De hecho, la palabra cacao proviene del término maya "kakaw", nombre con el que identificaban al árbol y a su fruto.

Hoy, más de tres milenios después de aquellas primeras evidencias, Honduras continúa escribiendo una nueva historia con un cacao que conserva sus raíces ancestrales y que, gracias a su calidad, sigue ganando prestigio en los mercados internacionales.

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