Honduras endurece el régimen carcelario en Támara: 23 horas y media de encierro para reos de máxima peligrosidad
Conoce el estricto régimen de reclusión en la Penitenciaría Nacional de Támara, donde enfrentan 23.5 horas en celda y restricciones de visita.
Jessica Urbina
6 de noviembre, 2026
5 min de lectura
Foto: Emilio Flores/DNH
Veintitrés horas y media dentro de una celda, restricciones
de visitas y comunicaciones bajo vigilancia. Ese es el régimen que las
autoridades hondureñas aseguran haber puesto en marcha en los módulos de máxima
seguridad de la Penitenciaría Nacional de Támara.
En estas instalaciones ya permanecen integrantes de
distintas estructuras criminales, bajo un esquema de reclusión que busca
impedir que continúen dirigiendo actividades delictivas desde prisión.
La aplicación de estas medidas fue constatada durante una
inspección encabezada por el presidente del Congreso Nacional, Tomás
Zambrano, junto con autoridades de seguridad, Policía Nacional, del
Instituto Nacional Penitenciario (INP) y de las Fuerzas Armadas (FF. AA.).
El recorrido se produce tras la aprobación de reformas
legales orientadas a endurecer el control sobre las organizaciones criminales y
recuperar el dominio estatal de los centros penitenciarios.
El nuevo régimen establece que los privados de libertad
considerados de alta peligrosidad permanezcan 23 horas y media al día dentro de
sus celdas.
Los 30 minutos restantes se destinan a llevar a cabo ejercicios
físicos y estiramientos.
También se contempla una hora de exposición al sol por
semana y un sistema de comunicación con abogados mediante un vidrio blindado y
teléfonos controlados.
Las restricciones incluyen la prohibición de visitas
familiares y conyugales, así como el ingreso de alimentos y dinero desde el
exterior.
Durante la inspección, Tomás Zambrano aseguró que estas
condiciones ya se están aplicando.
“Esto no es juego, esto no es show, esto no es únicamente un
mensaje”, expresó el presidente del Legislativo.
El presidente del CN, Tomás Zambrano, supervisó el Centro Penitenciario de Támara, junto a la Comisión de Seguridad. Foto: Emilio Flores/DNH · Foto: Emilio Flores/DNH
El funcionario sostuvo que el propósito es impedir que los
reclusos mantengan el control de sus estructuras criminales desde prisión.
Para el ministro de Seguridad, Gerson Velásquez, uno de los
principales problemas que buscan combatir es la capacidad de las organizaciones
criminales para continuar operando desde los centros penitenciarios.
El funcionario recordó que desde las cárceles se han emitido
instrucciones para cometer extorsiones, asesinatos y otros delitos en las
comunidades.
“Desde las propias cárceles emitían órdenes para que sus
compinches las ejecutaran afuera”, manifestó.
Velásquez destacó que ahora existe una estrategia conjunta
entre las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia.
“Nunca, como hoy, todos los componentes del sistema nos
estamos articulando, estamos trabajando de manera conjunta y con una misma
estrategia”, afirmó.
La advertencia de la Policía: "Vienen cosas muy fuertes"
El director general de la Policía Nacional, Rigoberto
Oseguera Mass, confirmó que más de 110 personas detenidas ya se encontraban en
los módulos de máxima seguridad de Támara.
Además, indicó que otros traslados estaban previstos como
parte de las acciones contra las estructuras criminales.
Durante su intervención, lanzó una advertencia a quienes
todavía integran estas organizaciones.
“Observen lo que les va a pasar aquí”, expresó.
Oseguera también se refirió a las comunidades afectadas por
las pandillas y el narcotráfico.
Según explicó, los habitantes de barrios y colonias esperan
recuperar la tranquilidad y dejar de vivir bajo amenazas.
“Nos piden que quieran que sean liberados de ese yugo de la
criminalidad, de ese yugo de las pandillas”, señaló.
El jefe policial adelantó que las operaciones continuarán y
que las próximas medidas serán más contundentes.
“Lo que viene todavía no es nada con lo que viene en el
futuro. Vienen cosas muy fuertes”, advirtió.
Rigoberto Oseguera Mass, Director general de la Policía Nacional. Foto: Emilio Flores/DNH
El reto de recuperar el control penitenciario
Por su parte, el director del Instituto Nacional
Penitenciario, Walter Amador Lacayo, reconoció que recuperar el dominio de las
cárceles requiere un proceso que no puede completarse de inmediato.
Durante la inspección, informó que los dos edificios
visitados tienen capacidad para albergar a 212 privados de libertad.
De ese total, 89 personas identificadas por las autoridades
como integrantes de estructuras terroristas ya permanecían en esas
instalaciones.
Lacayo reconoció que el sistema arrastra problemas de
administraciones anteriores.
Sin embargo, aseguró que existe un esfuerzo institucional
para recuperar los espacios y fortalecer la disciplina.
“Es un proceso. Hay muchas situaciones heredadas. Nada es de
la noche a la mañana”, manifestó.
También destacó la coordinación entre las instituciones como
una de las claves para avanzar en la recuperación de los centros
penitenciarios.
“Aquí no hay vuelta atrás en este sentido”, aseguró.
Más de 110 privados de libertad han sido trasladados al módulo de máxima
seguridad de Támara. Foto: Emilio Flores/DNH
La inspección en Támara representa una de las demostraciones
públicas del nuevo esquema de máxima seguridad que las autoridades pretenden
extender en el sistema penitenciario hondureño.
El desafío no se limita a mantener a los reclusos bajo
mayores restricciones.
También implica impedir que las estructuras criminales sigan
operando desde prisión, recuperar el control de los centros penales y
garantizar que las medidas se apliquen conforme a la ley.
Por ahora, el mensaje de las autoridades es de
endurecimiento. Los resultados de esta estrategia tendrán que reflejarse en la
reducción de la criminalidad y en la recuperación de la tranquilidad de las
comunidades hondureñas.
Ley Especial para el Fortalecimiento del Marco Penal y
Procesal en el Combate a Asociaciones Terroristas, Maras y Pandillas (y el
fortalecimiento del sistema penitenciario en Honduras) tiene como objetivo
principal investigar, perseguir, juzgar y sancionar con mayor dureza a estas
estructuras criminales, además de neutralizar su control territorial.
Módulo de máxima seguridad del Centro Penitenciario de Támara. Foto: Emilio Flores/DNH