Honduras paga electricidad más cara de la región, pero recibe servicio inestable
Un estudio de Sendas calcula que los apagones y las pérdidas de energía cuestan cientos de millones de dólares al año y reducen la competitividad del país.

Un estudio de Sendas calcula que los apagones y las pérdidas de energía cuestan cientos de millones de dólares al año y reducen la competitividad del país.
¿Qué tan caro resulta realmente el problema eléctrico de Honduras?
La respuesta no está únicamente en la factura que pagan los usuarios cada mes. También se encuentra en las horas perdidas por los apagones, en la energía que nunca se factura, en las inversiones que no llegan y en los costos adicionales que empresas y familias deben asumir para enfrentar un servicio inestable.
Un estudio del centro de investigación Sendas concluye que la crisis estructural del sistema eléctrico hondureño tiene un impacto económico mucho mayor de lo que reflejan las tarifas, afectando tanto a los hogares como a la actividad productiva del país.
La investigación plantea una paradoja: Honduras mantiene tarifas eléctricas comparables a las de otros países centroamericanos, pero ofrece un servicio considerablemente menos confiable.
Durante 2025, un usuario promedio de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) acumuló 165.5 horas sin energía eléctrica, equivalentes a casi siete días completos sin servicio. En promedio, cada cliente experimentó alrededor de 82 interrupciones durante el año.
La comparación regional es aún más reveladora. Según el informe, un hondureño paga una tarifa similar a la de otros países vecinos, pero pasa hasta diecinueve veces más tiempo sin electricidad que un usuario promedio en El Salvador.

El costo oculto de los apagones
Las consecuencias van mucho más allá de la incomodidad doméstica. Para las empresas, cada interrupción significa procesos detenidos, pérdidas de producción, retrasos y mayores costos operativos.
Sendas estima que el costo económico asociado a la energía no suministrada alcanza los 133.7 millones de dólares anuales para los sectores comercial e industrial, tomando como referencia los niveles de calidad del servicio observados en El Salvador.
La situación también afecta directamente la competitividad. Una empresa industrial hondureña enfrenta un costo efectivo de electricidad entre 16% y 21% superior al de compañías similares instaladas en Guatemala o El Salvador cuando se incorporan las pérdidas provocadas por los apagones.
No sorprende entonces que muchas empresas hayan optado por invertir en plantas propias, generadores y sistemas de respaldo para garantizar la continuidad de sus operaciones.
El informe señala que el 69% de las empresas hondureñas reportó interrupciones en el suministro eléctrico, la proporción más alta de Centroamérica.

Más de 500 millones de dólares se pierden cada año
Pero los apagones son solo una parte del problema. La otra está en las pérdidas de energía.
Según las estimaciones citadas por Sendas, cerca del 38% de toda la energía disponible en Honduras durante 2025 no fue facturada.
Traducido a términos económicos, esto representa pérdidas superiores a los 500 millones de dólares anuales, equivalentes a aproximadamente el 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB).
Es una cifra que ayuda a dimensionar la magnitud del desafío.
Para ponerlo en perspectiva, se trata de recursos que podrían destinarse a inversión pública, infraestructura, salud o educación.
“Cada año sin reforma significa menos recursos para salud y educación, energía más cara para producir y competir y casi un millón de hondureños que siguen sin acceso al servicio”, advierte el estudio.
¿Dónde se pierde la energía?
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que la mayor parte del problema no está en la generación de energía.
Según Sendas, alrededor del 63% de las pérdidas corresponde a causas no técnicas: conexiones ilegales, hurto de energía, fraude y errores de medición.
El resto está asociado a deficiencias en la infraestructura eléctrica, resultado de años de inversión insuficiente en redes, equipos y sistemas de distribución.
El dato coincide con el diagnóstico que distintos especialistas han venido señalando durante años: el principal desafío del sistema eléctrico hondureño se encuentra en la distribución, considerada por algunos expertos como el verdadero “Everest” del sector energético.

El debate de fondo
Las conclusiones del informe aparecen en un momento en que Honduras discute una reforma energética respaldada por organismos internacionales como el Banco Mundial, el BID, CAF y el BCIE.
Aunque el debate político se ha concentrado en aspectos institucionales y regulatorios, el estudio de Sendas pone el foco sobre una realidad más concreta:
el costo de no resolver los problemas estructurales del sistema eléctrico.
Porque detrás de cada apagón, de cada kilovatio perdido y de cada empresa obligada a generar su propia energía existe un impacto económico que termina pagando todo el país.
¿Qué es Sendas
Sendas es un centro de investigación hondureño independiente y no partidario dedicado al análisis de temas económicos y sociales.
Sus estudios buscan aportar evidencia y propuestas para el debate público mediante investigaciones basadas en datos, con énfasis en desarrollo económico, reducción de la pobreza y fortalecimiento institucional.





