Infartos en jóvenes: los factores de riesgo que encienden las alarmas
Descubre los factores de riesgo que están causando infartos cada vez más temprano en Honduras. Expertos alertan sobre aumento en personas de 35-50 años.



Foto: Sintomas de un infarto. Foto: Cortesía
Las enfermedades del corazón continúan siendo una de las principales amenazas para la salud en Honduras. De acuerdo con la Asociación Hondureña de Cardiología y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), estos padecimientos provocan cuatro de cada diez muertes en el país, mientras los especialistas alertan sobre un incremento de infartos en personas de entre 35 y 50 años.
Un infarto puede dar de manera inesperada, pero en la mayoría de los casos está relacionado con factores de riesgo que pueden identificarse y controlarse a tiempo.
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¿Qué ocurre durante un infarto?
Un infarto ocurre cuando una arteria se bloquea por un coágulo de grasa o colesterol, interrumpiendo el flujo de sangre y oxígeno al corazón. Sin atención médica inmediata, el músculo cardíaco sufre un daño irreversible y su tejido muere.
Factores que aumentan el riesgo
Factores como la presión alta, diabetes, colesterol elevado, obesidad y tabaquismo aumentan el riesgo de infarto. El sedentarismo y la mala alimentación aceleran este deterioro arterial.

Los antecedentes familiares también desempeñan un papel importante. Quienes tienen padres o hermanos que sufrieron enfermedades cardíacas a edades tempranas deben mantener controles médicos periódicos, incluso si no presentan síntomas.
Señales que no deben ignorarse
El síntoma más frecuente es un dolor intenso u opresión en el pecho que puede durar más de 20 minutos. También pueden presentarse dificultad para respirar, palpitaciones, sudoración, mareos o desmayos.
En los casos más graves, el paciente puede sufrir un paro cardíaco, por lo que la atención médica inmediata puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta
Los cardiólogos recomiendan chequeos preventivos a mayores de 45 años y a personas más jóvenes con factores de riesgo o antecedentes familiares.
Adoptar hábitos saludables como realizar actividad física con regularidad, mantener un peso adecuado, dejar de fumar y controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa ayuda a disminuir considerablemente el riesgo de sufrir un infarto y contribuye a proteger la salud del corazón a largo plazo.

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