Diario Nacional de Honduras
Salud

La sala que cambia el destino de los recién nacidos en el Hospital Escuela

Conoce la innovadora sala en el Hospital Escuela que aumenta las posibilidades de supervivencia de bebés prematuros, con sepsis neonatal o asfixia en Honduras.

JU
Jessica Urbina
15 de julio, 2026
5 min de lectura
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Foto: Emilio Flores

El sonido más esperado en una sala de partos es el llanto de un bebé, es la señal de que la vida ha comenzado, pero para muchos recién nacidos que llegan al mundo con prematurez, sepsis neonatal o asfixia, ese primer respiro marca el inicio de una lucha por sobrevivir.

En Honduras, donde la mortalidad neonatal continúa siendo uno de los mayores desafíos de salud pública, el Hospital Escuela abrió una nueva Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), equipada con tecnología de última generación y con capacidad para atender a más bebés en estado crítico.

La apuesta es clara: ofrecer una oportunidad de vida a quienes nacen enfrentando las condiciones más difíciles.

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De una realidad sombría a una nueva esperanza

Durante años, la falta de espacio y equipos limitó la atención de los recién nacidos más vulnerables. Hoy, la historia comienza a cambiar.

El director ejecutivo del Hospital Escuela, Darío Zúniga, recordó cómo era la situación hace apenas dos décadas.

"Realmente es una oportunidad única el tener el ahora y tener un antes que era sombrío, entre los años 2000 y 2006 la mortalidad de prematuros en este hospital era de un 70 %, al mes podían fallecer entre 40 y 60 bebés, como pediatra y director ejecutivo le puedo decir que la oportunidad de vida que habrá a partir de este momento es increíble".

La nueva unidad pasó de ocho a 19 cupos de cuidados intensivos, incrementando en más del 100 % su capacidad para atender neonatos en estado crítico.

"Esta ampliación tendrá una repercusión directa en la mortalidad infantil neonatal", enfatizó Zúniga.

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Una deuda pendiente con los recién nacidos

Las cifras reflejan la magnitud del reto, Honduras registró alrededor de 61 fallecimientos por cada mil nacidos vivos, una tasa que la ubica entre los países con mayor mortalidad neonatal del continente, junto con Haití, Guatemala y Nicaragua, según la Organización Panamericana de la Salud.

La nueva sala busca cambiar esa realidad mediante personal especializado, medicamentos, insumos y tecnología comparable con la utilizada en hospitales de países desarrollados.

"No hay una diferencia con las unidades de cuidado intensivo neonatal del mundo. Hoy tenemos la logística, medicamentos e insumos necesarios. Este sexto piso representa una nueva capacidad para el hospital y una oportunidad para que esos pequeños que tienen la muerte a un paso puedan volver a la vida gracias a estas facilidades", expresó Zúniga.

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Incubadoras que protegen la vida desde el primer minuto

Para quienes trabajan todos los días al lado de estos bebés, el cambio es evidente.

La jefa de enfermería de la sala neonatal, Pamela Hernández, explicó que las nuevas incubadoras híbridas permiten mantener una temperatura corporal estable, uno de los factores más importantes para la recuperación de un recién nacido prematuro.

"Damos gracias a Dios por estar en esta nueva sala, contamos con equipo de alta tecnología que nos ayudará a brindar un mejor cuidado a nuestros bebés, antes teníamos problemas con la termorregulación y estas incubadoras nos permiten mantener adecuadamente la temperatura corporal", agregó.

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La ampliación de ocho a 19 espacios también significa que menos familias tendrán que esperar un cupo mientras sus hijos luchan por sobrevivir.

"Esto va a ayudar a la población y a evitar más mortalidad por no tener acceso a un cupo en nuestra unidad", afirmó Hernández.

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La tecnología también exige compromiso

Los especialistas consideran que disponer de mejores herramientas también implica una mayor responsabilidad con los pacientes.

El neonatólogo Mauricio Pinel aseguró que la nueva unidad ofrece condiciones similares a las de hospitales de primer nivel.

"Parece que estuviéramos realmente en un hospital de primer nivel. Tenemos ultrasonido y está muy bien equipado, al darnos las herramientas y lo necesario, estamos en la obligación de dar buenos resultados".

Para el médico, cada recién nacido merece las mismas oportunidades que cualquier otro paciente.

"Los recién nacidos son seres humanos que apenas comienzan su vida. A lo mejor uno de ellos llegará a ser una persona muy importante en la historia de Honduras, todos somos importantes y hay que darles la oportunidad de vivir", manifestó.

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Un lugar donde también renace la esperanza del personal de salud

La emoción no solo se percibe entre las familias, médicos y enfermeras reconocen que trabajar en una unidad moderna fortalece su vocación de servicio.

"Mis compañeras y yo estamos muy alegres de poder laborar en esta nueva Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, estamos felices y con todas las ganas de seguir trabajando para brindar la mejor atención a nuestros pequeñitos", expresó Pamela Hernández.

Más que una nueva sala, una nueva oportunidad de vida

La inauguración de la nueva Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales representa mucho más que infraestructura y equipos médicos, es un espacio donde cada incubadora simboliza una posibilidad de supervivencia, donde la ciencia, la experiencia y el compromiso del personal se unen para cambiar historias.

Detrás de cada monitor, respirador e incubadora hay un bebé que apenas comienza a escribir su vida y una familia que espera escuchar el sonido más importante de todos: un llanto que anuncia que la esperanza sigue viva.

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