Nacionales
Más de 7,000 escolares reciben alimentos frescos de productores locales en Honduras
Proyecto Ración Fresca beneficia a más de 7,000 niños hondureños con alimentos frescos de productores locales en centros educativos de cuatro municipios.

Goodvin Nelson
7 de octubre, 2026
4 min de lectura

Proyecto Ración Fresca beneficia a más de 7,000 niños hondureños con alimentos frescos de productores locales en centros educativos de cuatro municipios.
Foto: Programa Mundial de Alimentos
Más de 7,000 niños y niñas de cuatro municipios de Honduras están recibiendo alimentos frescos en sus centros educativos mediante el proyecto Ración Fresca, una iniciativa que conecta la alimentación escolar con pequeños productores de las comunidades.
El programa se desarrolla en Dolores, Concepción, San Juan de Opoa y La Unión, donde frutas, vegetales y huevos llegan semanalmente a las escuelas para complementar los menús que reciben los estudiantes.
Además de mejorar la alimentación de los menores, el proyecto abrió un mercado para más de 30 productores locales que anteriormente destinaban buena parte de su producción al consumo familiar y ahora generan ingresos mediante la venta de sus productos.

Alimentos frescos llegan directamente a las escuelas
La iniciativa surgió de un acuerdo de cooperación entre la Fundación Internacional de Clubes de Leones (LCIF) y World Food Program USA, con el objetivo de respaldar el trabajo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Honduras.
A través de Ración Fresca, los pequeños agricultores realizan entregas semanales de productos de calidad directamente a los centros educativos, de esta manera, los estudiantes tienen acceso a una mayor variedad de alimentos mientras las familias productoras encuentran un comprador estable dentro de sus propias comunidades.
El proyecto representa una conexión directa entre el campo y las aulas, donde la producción local termina formando parte de la alimentación diaria de miles de escolares.
Productores encuentran un nuevo mercado
Uno de los principales cambios se refleja en las familias que participan como proveedoras, frutas, vegetales y huevos que antes eran producidos principalmente para el consumo familiar ahora también representan una fuente de ingresos.
La posibilidad de contar con un mercado seguro permite a los pequeños productores comercializar parte de su cosecha sin tener que trasladarse grandes distancias para buscar compradores.
“El hambre es un desafío que enfrentan millones de personas en todo el mundo, pero es una realidad que los miembros del Club de Leones están comprometidos a combatir, sabemos que los cambios duraderos ocurren cuando trabajamos junto a las comunidades para satisfacer sus necesidades más esenciales”, afirmó A.P. Singh, presidente de LCIF.
Según explicó, la alianza busca atender de manera simultánea la alimentación de los niños, las oportunidades para los agricultores y el fortalecimiento de las comunidades.

Alimentación escolar también mueve la economía rural
Raúl Bardales, oficial de Programas de WFP en Honduras, destacó que la incorporación de alimentos producidos localmente permite ampliar la variedad de los menús escolares y, al mismo tiempo, generar movimiento económico en las comunidades.
“Esta alianza viene a fortalecer el Programa Nacional de Alimentación Escolar del Gobierno de Honduras, no solo diversifica y enriquece los menús diarios en las escuelas, si no que mejora directamente la condición nutricional de los estudiantes y dinamiza la economía comunitaria”, dijo Bardales.
La experiencia también muestra cómo los programas de alimentación escolar pueden tener efectos que van más allá de los centros educativos, al comprar a agricultores de la zona, los recursos permanecen dentro de las comunidades y benefician a otras familias vinculadas a la actividad agrícola.
Un programa que alcanza a 1.2 millones de estudiantes
En Honduras, el Programa Nacional de Alimentación Escolar tiene una cobertura de aproximadamente 1.2 millones de niños y niñas en más de 20,000 centros educativos a nivel nacional.
El modelo de alimentación escolar vinculado con la producción local busca convertirse en un mecanismo que contribuya tanto a la nutrición infantil como a la seguridad alimentaria y al fortalecimiento de las economías rurales.
La participación de los Clubes de Leones de Honduras y sus voluntarios también forma parte de esta estrategia, con acciones orientadas a combatir el hambre y respaldar a las comunidades donde se desarrollan estos proyectos.
Para las familias productoras, el cambio se traduce en una oportunidad concreta: producir para alimentar a los niños de su propia comunidad y, al mismo tiempo, obtener ingresos que pueden contribuir al sostenimiento de sus hogares.
Compartir este artículo






