Mercado San Miguel 122 años de historia, tradición y sabor capitalino
El Mercado San Miguel de Tegucigalpa conmemora 122 años de historia, tradición y cultura.

































































En el corazón del histórico barrio Guanacaste, en Tegucigalpa, existe un lugar donde el paso del tiempo se mezcla con los aromas de la cocina hondureña, las historias de sus comerciantes y la tradición de varias generaciones. Se trata del Mercado San Miguel, que conmemora 122 años de historia.
Más que un centro de compras, el San Miguel se ha convertido en parte de la identidad de la capital, para la población mayor por sus pasillos donde han pasado generaciones de familias que llegan en busca de productos frescos, comida tradicional y, sobre todo, de ese ambiente característico de los mercados populares hondureños.
El mercado lleva el nombre de San Miguel Arcángel, santo patrono de Tegucigalpa; se celebra el 28 y 29 de septiembre y cada año los locatarios mantienen viva una tradición que combina fe, cultura y convivencia. Las celebraciones incluyen actividades religiosas y culturales que reúnen a comerciantes, vecinos y visitantes.
Su historia se remonta a inicios del siglo XX. Con el paso de los años, el espacio ha experimentado transformaciones en su infraestructura, pero ha conservado buena parte de su esencia como punto de encuentro para los capitalinos.
Actualmente, decenas de comerciantes mantienen sus negocios en este tradicional mercado; cada puesto representa también una historia de trabajo y esfuerzo familiar, donde el conocimiento sobre la gastronomía y el comercio se transmite de una generación a otra.
Lourdes Godoy ha dedicado más de 30 años a su negocio de medicina natural, un emprendimiento que se ha convertido en parte de su historia familiar y que, generación tras generación, ha logrado mantenerse y salir adelante; pide a los capitalinos visitar y aprovechar sus precios y el ambiente familiar.

Por otro lado, don José Ríos suma 37 años dedicados a la reparación de calzado en el Mercado San Miguel, un oficio que ha mantenido durante décadas gracias a la confianza de sus clientes y a la calidad del servicio que ofrece.

Y es precisamente esa combinación entre historia, gastronomía, fe y tradición la que mantiene vigente al Mercado San Miguel que hoy fue el escenario perfecto para el coro y cuadro de danza de los jubilados y pensionados de Injupem quienes con su espíritu alegraron a los visitantes y locatarios.






A 122 años de su historia, el mercado continúa siendo un punto de encuentro para Tegucigalpa y un espacio que guarda parte de la memoria de una ciudad que ha cambiado con el tiempo, pero que aún mantiene la identidad que lo hace único.
Compartir este artículo






