Monseñor Nácher:"Apartar a Dios convierte a la sociedad en una barca a la deriva"
El líder católico recalcó la urgencia de arraigar los principios espirituales en la rutina diaria.


El líder católico recalcó la urgencia de arraigar los principios espirituales en la rutina diaria.
Foto: Foto: Cortesía
Ante los desafíos cotidianos y las pruebas más difíciles de la vida, el arzobispo de Tegucigalpa, monseñor José Vicente Nácher Tatay, hizo un llamado este domingo a la población para sostener una confianza firme en Dios, recordando que la figura de Jesús se mantiene siempre cercana en medio de cualquier tormenta.
Inspirado en el pasaje evangélico donde Jesús acompaña a sus discípulos azotados por el viento, el jerarca católico enfatizó que Cristo no abandona al ser humano en los momentos oscuros, sino que renueva su aliento a través de las palabras: “Ánimo, soy yo, no teman”.
Nácher reflexionó que la promesa de la fe no consiste en una vida libre de obstáculos, sino en la certeza de que Dios camina codo a codo con las personas durante la adversidad, transformando el sufrimiento en una invitación permanente a la esperanza y la resistencia espiritual.
Continuando con su mensaje pastoral, enfatizó que Jesucristo no permanece indiferente ante las pruebas que golpean a las personas y a la Iglesia, sino que se hace presente en cada dificultad para invitar a los creyentes a seguir adelante frente a cualquier obstáculo.
El jerarca señaló que, al igual que los discípulos, los fieles están llamados a vencer la adversidad para consolidar su fe y reconocer plenamente la presencia de Dios en sus vidas.
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Desterrar el miedo, Cristo permanece
Nácher advirtió con firmeza que apartar a Dios del centro de la vida colectiva deja a las comunidades expuestas, convirtiéndolas en “una barca a la deriva”.
Exhortó a la población a desterrar el miedo, recordando que el acompañamiento de Cristo se mantiene inalterable tanto en los momentos de tormenta como en las etapas de sosiego.
Finalmente, el líder católico recalcó la urgencia de arraigar los principios espirituales en la rutina diaria, considerándolos el sostén indispensable para superar las crisis que erosionan a las familias y a la sociedad actual.
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