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Monseñor Patricio Larrosa asume la Diócesis de Danlí y prioriza a los migrantes
El nuevo obispo inicia una misión en una de las regiones más desafiantes de Honduras, donde la Iglesia busca mantener su presencia.
GN
Goodvin Nelson
18 de julio, 2026
4 min de lectura

El nuevo obispo inicia una misión en una de las regiones más desafiantes de Honduras, donde la Iglesia busca mantener su presencia.
Foto: Cortesía
La Diócesis de Danlí inicia una nueva etapa con la llegada de monseñor Patricio Larrosa, quien asumirá oficialmente como obispo con el compromiso de acompañar a las comunidades más necesitadas y enfrentar, desde la labor pastoral, los desafíos sociales que afectan al oriente de Honduras.
El religioso aseguró que uno de los principales ejes de su ministerio será brindar cercanía a las familias impactadas por la migración, la pobreza, la violencia y otras realidades que marcan la vida de miles de habitantes de El Paraíso, una de las zonas con mayor flujo migratorio del país.
Su nombramiento representa un cambio importante para la Iglesia Católica en la región, donde Larrosa buscará fortalecer el trabajo pastoral ya existente y mantener una presencia activa en las comunidades, promoviendo la esperanza y la solidaridad.
Un nuevo liderazgo para una diócesis marcada por grandes desafíos
A pocos días de su ordenación episcopal, programada para el próximo 25 de julio, monseñor Patricio Larrosa expresó que recibe su nueva misión con humildad y consciente de la responsabilidad que implica guiar a la Diócesis de Danlí.
El sacerdote reconoció que la designación fue inesperada, ya que durante más de tres décadas su trabajo pastoral se desarrolló principalmente en el departamento de Francisco Morazán, sin embargo, afirmó que está dispuesto a emprender este nuevo camino escuchando primero a las comunidades y conociendo de cerca la realidad que enfrenta la diócesis.

“Es un reto y una gran responsabilidad, primero debo conocer el camino que ha recorrido la diócesis, saber qué está haciendo y hacia dónde va, para luego incorporarme y colaborar en esa misión”, expresó.
El nuevo obispo explicó que antes de impulsar nuevos proyectos considera fundamental comprender las necesidades de los fieles, fortalecer el trabajo que ya realizan sacerdotes y agentes pastorales, y caminar junto a las comunidades.
La migración, una de las principales prioridades
Entre los temas que marcarán su ministerio, Larrosa señaló que la migración ocupará un lugar central debido a que El Paraíso es uno de los departamentos con mayor tránsito de personas que buscan mejores oportunidades fuera del país.
Indicó que la Iglesia debe convertirse en un espacio de acompañamiento para quienes atraviesan situaciones difíciles, especialmente familias separadas por la migración, personas en condición de pobreza y sectores que enfrentan exclusión social.
Asimismo, sostuvo que la misión de la Iglesia también implica levantar la voz frente a fenómenos que afectan a la sociedad hondureña, como la violencia, el narcotráfico, la corrupción, la desigualdad y la injusticia.
Según explicó, el mensaje del Evangelio continúa siendo una guía vigente para responder a estos desafíos, promoviendo la reconciliación, la dignidad humana y el compromiso con quienes más necesitan apoyo.
Monseñor Larrosa eligió como lema episcopal la palabra latina “Fiat”, que significa “Hágase”, inspirada en la respuesta de la Virgen María al aceptar la voluntad de Dios.
El religioso explicó que esa expresión representa la actitud con la que desea ejercer su ministerio: disponibilidad, obediencia, humildad y servicio permanente hacia la Iglesia y la población.
Más que una frase, dijo, se trata de una guía espiritual que buscará reflejar en cada decisión y en el acompañamiento a las comunidades de la diócesis.

Tres décadas de servicio en Honduras
Durante sus declaraciones, Larrosa recordó con gratitud los 34 años que ha dedicado al servicio pastoral en Honduras, experiencia que considera una escuela de aprendizaje y cercanía con las personas.
Aseguró que ese recorrido le ha permitido conocer el compromiso de miles de hondureños que diariamente trabajan por construir comunidades más solidarias, pese a las dificultades económicas y sociales que enfrenta el país.
Finalmente, pidió a los fieles acompañarlo con sus oraciones antes de asumir oficialmente la Diócesis de Danlí y expresó que pedirá a Dios el don de la sabiduría para conducir esta nueva etapa pastoral.
Con ese compromiso, el nuevo obispo inicia una misión en una de las regiones más desafiantes de Honduras, donde la Iglesia busca mantener su presencia al lado de quienes enfrentan las mayores dificultades.
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