Parque La Concordia: de joya capitalina al rescate de su historia
La Concordia la joya histórica que busca renacer en la capital

La Concordia la joya histórica que busca renacer en la capital
Foto: Cortesía Daniel Oquelí
En el corazón del barrio Abajo, en el centro histórico de Tegucigalpa, se encuentra uno de los parques más emblemáticos y antiguos de la capital hondureña. A lo largo de más de un siglo, el Parque La Concordia ha sido símbolo de convivencia, cultura y patrimonio histórico; sin embargo, también ha enfrentado largos períodos de abandono que han marcado su transformación.

Orgullo de la capital
La historia del parque se remonta a 1883, cuando fue construido durante el gobierno del presidente Luis Bográn Barahona bajo el nombre de “Parque Bográn”. En aquella época, el lugar fue diseñado como un espacio de recreación para las familias capitalinas y rápidamente se convirtió en un punto de encuentro social.

Rodeado de árboles frondosos, bancas de hierro y senderos decorados con jardines, el parque también contaba con un quiosco donde se realizaban conciertos dominicales y actividades culturales. Según registros históricos, las plantas ornamentales eran traídas desde sectores como El Piligüín y Santa Lucía para embellecer el lugar.

Décadas después, específicamente en 1935, el sitio fue transformado por el arquitecto y escultor mexicano Augusto Morales Sánchez, contratado durante la administración de Tiburcio Carías Andino. Fue entonces cuando el parque adoptó una temática inspirada en la civilización maya, incorporando réplicas de estelas, templos y figuras precolombinas similares a las de Copán.
El poeta hondureño Carlos Izaguirre sugirió el nombre “La Concordia”, haciendo referencia al ambiente de paz y armonía que se vivía en el país en aquel momento. Con el paso de los años, el parque pasó a ser conocido también como el “Jardín Maya”.
Durante el abandono: deterioro e inseguridad
Aunque por muchos años fue uno de los principales atractivos turísticos y familiares de Tegucigalpa, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento provocaron un deterioro progresivo.

Las fuentes y estanques que antes albergaban peces, tortugas y aves quedaron vacíos las estructuras mayas comenzaron a presentar grietas y daños además, la maleza, basura y vandalismo se apoderaron de varias áreas del parque.
El huracán Mitch, en 1998, también afectó severamente la infraestructura del parque y aceleró su deterioro. A pesar de algunos intentos de remodelación en años posteriores, muchos capitalinos continuaron observando cómo uno de los espacios históricos más importantes de la ciudad perdía su brillo original.
La actualidad: un rescate en marcha
En 2026, las autoridades municipales iniciaron un nuevo proceso de restauración con el objetivo de devolverle vida al histórico parque. Los trabajos incluyen limpieza general, rehabilitación de estanques, restauración de barandales y recuperación de áreas verdes.

De acuerdo con la Alcaldía Municipal del Distrito Central, el proyecto registra avances importantes y contempla la siembra de cientos de árboles, mejoras en la iluminación y la restauración de monumentos históricos en coordinación con el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH).
Actualmente, el Parque La Concordia sigue siendo considerado una “joya maya” en medio de la capital. Aunque aún enfrenta desafíos relacionados con seguridad y conservación, los trabajos de recuperación buscan que el sitio vuelva a convertirse en un espacio turístico, cultural y familiar para los capitalinos.

Más allá de sus esculturas y senderos, La Concordia representa una parte importante de la memoria histórica de Tegucigalpa: un lugar donde generaciones enteras crecieron entre paseos familiares, conciertos y tardes de convivencia. Hoy, la esperanza de muchos ciudadanos es que ese símbolo de identidad capitalina vuelva a renacer.





