Plantean cambios al sistema electoral para recuperar la confianza ciudadana
Los expertos electorales plantean cambios para fortalecer al CNE, entre ellos una Junta Nominadora y mayor participación de suplentes.


Los expertos electorales plantean cambios para fortalecer al CNE, entre ellos una Junta Nominadora y mayor participación de suplentes.
Foto: CNE.
Las reformas electorales que se discuten en Honduras buscan corregir varias de las debilidades que han quedado expuestas en los últimos procesos, desde la integración de las juntas receptoras de votos hasta el funcionamiento del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Durante el foro Agenda Nacional, de TNH, el expresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Augusto Aguilar, y el exconsejero del CNE, Germán Lobo, coincidieron en que modificar la ley no será suficiente si no se garantiza la independencia de los organismos electorales y el cumplimiento efectivo de las normas.

Uno de los puntos centrales de la discusión fue aclarar que el anteproyecto presentado por el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, todavía no constituye la reforma electoral definitiva.
Germán Lobo explicó que el documento presentado ante el Legislativo es uno de varios insumos que deberán ser analizados por la Comisión Electoral del Congreso Nacional antes de construir una propuesta final.
“Lo que presentó don Tomás Zambrano ya eran las reformas electorales y no es cierto, es un proyecto de ley que ha pasado como insumo a la Comisión Electoral del Congreso Nacional”, aclaró.
Según el exconsejero, además de la propuesta elaborada por expertos electorales, existen otros planteamientos que serán considerados, entre ellos los provenientes de organismos internacionales, organizaciones de sociedad civil y diferentes bancadas políticas.
Evitar bloqueos
Uno de los cambios planteados por los expertos es modificar la forma en que funcionan los consejeros propietarios y suplentes del CNE.
TE PUEDE INTERESAR: Zambrano anuncia reformas para conocer resultados electorales el mismo día
En ese sentido, Augusto Aguilar consideró necesario que los suplentes participen obligatoriamente en las sesiones del organismo para evitar que la ausencia de un consejero pueda paralizar decisiones importantes.
“La idea o el propósito es que no haya impedimentos, que no haya retrasos ni haya juegos políticos en las sesiones que debe celebrar el pleno del Consejo Nacional Electoral para tomar sus decisiones”, afirmó.
La propuesta contempla que los suplentes estén presentes en las sesiones y puedan sustituir inmediatamente a un propietario cuando exista una ausencia.
Para Aguilar, esto permitiría evitar situaciones en las que el funcionamiento del órgano electoral quede condicionado por la falta de uno de sus integrantes.
Junta Nominadora para elegir a los consejeros
Otro de los cambios planteados apunta directamente a la selección de las autoridades electorales.
Aguilar propuso crear una Junta Nominadora que evalúe los perfiles de quienes aspiren a integrar el CNE y presente una lista de candidatos al Congreso Nacional.
“Lo más importante es que ya no sería un nombramiento de un partido, sino que se le da ahí la responsabilidad al Congreso y a una comisión nominadora para seleccionar a la persona más idónea y que no esté dependiendo de un partido político”, explicó.
La propuesta contempla que por cada cargo exista una lista de candidatos para que el Congreso seleccione a quienes finalmente ocuparán las posiciones.
Sacar a los partidos de las mesas electorales
Además, Lobo propuso que estas mesas sean integradas completamente por ciudadanos seleccionados de manera aleatoria y que respondan directamente al CNE.
“Mientras los partidos políticos nos sigan administrando las juntas receptoras de votos, vamos a seguir teniendo el mismo problema”, advirtió.
El exconsejero explicó que los miembros de mesa no deberían asumir su función para “defender” los votos de un partido, sino para garantizar que se respete la voluntad expresada por los electores.
“Él lo que tiene que ir a administrar es el voto que llegó el ciudadano a depositarlo y respetarle su voluntad soberana”, sostuvo.
La propuesta contempla tres propietarios y un suplente por mesa, quienes recibirían capacitación directamente del organismo electoral.
Advierten responsabilidad penal
Lobo también recordó que los ciudadanos que integran una junta receptora de votos adquieren responsabilidades especiales durante la jornada electoral.
“Todo ciudadano que integra una junta receptora de votos, ese día se convierte en funcionario público”, señaló.
Por ello, advirtió que cualquier alteración deliberada de un acta puede tener consecuencias penales.
“Si usted altera un acta es considerado falsificación de documentos públicos y se le perseguirá por delito electoral, más la agravante que es funcionario público”, explicó.
A criterio del exconsejero, esta responsabilidad debe ser explicada claramente a quienes sean seleccionados para integrar las mesas para reducir el riesgo de manipulación de resultados.
“Sin credibilidad no estamos haciendo nada”
Más allá de los cambios técnicos, Lobo sostuvo que el principal reto es recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones encargadas de organizar las elecciones.
“Podemos hacer la reforma electoral que queramos. Podemos traer la segunda vuelta, podemos traer lo que queramos. Puedes traer al papa si querés, pero mientras no le generemos credibilidad y certeza al órgano electoral, no estamos haciendo nada”, expresó.
El exconsejero cuestionó además las licencias otorgadas a integrantes del CNE y consideró que estas situaciones pueden debilitar el funcionamiento de la institución.
Según su planteamiento, los consejeros deben permanecer dedicados a sus funciones electorales y evitar cualquier circunstancia que pueda generar dudas sobre su independencia.
El reto: aprobar y aplicar las reformas
Los expertos coincidieron en que Honduras tiene tiempo para discutir y aprobar modificaciones a la legislación electoral, pero advirtieron que cualquier cambio dependerá de la voluntad política de los diputados.

Porque, más allá de los artículos que se modifiquen, el desafío de fondo sigue siendo uno: que los ciudadanos puedan votar con la certeza de que su decisión será contabilizada y respetada.
Compartir este artículo






