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Economía

¿Por qué entidades financieras apoyan la reforma energética en Honduras?

¿Por qué BID, Banco Mundial, BCIE y CAF apoyan la reforma energética? Claves del respaldo al sistema eléctrico de Honduras.

RD
Redacción Diario Nacional
18 de junio, 2026
4 min de lectura
¿Por qué entidades financieras apoyan la reforma energética en Honduras?

¿Por qué BID, Banco Mundial, BCIE y CAF apoyan la reforma energética? Claves del respaldo al sistema eléctrico de Honduras.

Foto: Emilio Flores/DNH

Por primera vez en mucho tiempo, cuatro de los organismos financieros más importantes que trabajan con Honduras decidieron hablar con una sola voz sobre el futuro del sistema eléctrico nacional.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y CAF–Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe emitieron un pronunciamiento conjunto respaldando las reformas energéticas impulsadas por el gobierno del presidente Nasry Asfura.

El respaldo no es menor. Se trata de instituciones que financian buena parte de los grandes proyectos de infraestructura, energía y desarrollo en América Latina, y que históricamente han sido cautelosas a la hora de respaldar públicamente iniciativas que generan controversia política.

La pregunta es inevitable: ¿Qué ven estos organismos en la reforma energética que consideran importante apoyar?

El problema que nadie ha logrado resolver

Durante décadas, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) ha enfrentado dificultades financieras, pérdidas técnicas y no técnicas, problemas de gestión e insuficiente inversión en áreas clave como transmisión y distribución.

Diversos gobiernos han intentado resolver el problema. Ninguno lo ha conseguido plenamente.

Por eso, el respaldo internacional no se concentra únicamente en la situación actual de la ENEE, sino en la necesidad de enfrentar desafíos estructurales que se han acumulado durante años. 

Los organismos multilaterales señalaron que Honduras necesita reformas orientadas a fortalecer la institucionalidad, mejorar la regulación y garantizar decisiones técnicas y transparentes en el sector.

Lo que respaldan los organismos internacionales

Aunque el debate público se ha concentrado en la reorganización institucional de la ENEE, los organismos internacionales sostienen que el objetivo de las reformas es más amplio.

Según el pronunciamiento conjunto, Honduras requiere avanzar hacia un sistema eléctrico más confiable, eficiente y sostenible, capaz de garantizar un mejor servicio para hogares y empresas, fortalecer la seguridad energética y crear condiciones que permitan nuevas inversiones.

El BCIE afirmó que la reforma es fundamental para asegurar la sostenibilidad financiera del sector y habilitar las inversiones que el sistema requiere para su modernización.

Por su parte, representantes del BID han señalado que la propuesta sigue estándares internacionales, busca ordenar el sector, mejorar la transparencia y fortalecer la capacidad institucional sin privatizar la empresa estatal.

El verdadero desafío: la distribución

Detrás del debate legislativo existe un problema técnico menos visible, pero probablemente más importante.

Expertos del sector coinciden en que la mayor parte de las pérdidas económicas del sistema eléctrico se origina en la distribución de energía.

Es allí donde se concentran históricamente las pérdidas por conexiones irregulares, robo de energía, errores de medición, infraestructura obsoleta y deficiencias operativas.

Por esa razón, varios analistas describen la distribución como el “Everest” del sector eléctrico hondureño: el problema más difícil de resolver y el que ningún gobierno ha logrado superar completamente.

La reforma busca crear condiciones para enfrentar precisamente esos desafíos estructurales que durante años han limitado la capacidad financiera y operativa de la ENEE.

Un respaldo que no elimina dudas

El apoyo de los organismos internacionales no significa que el debate haya terminado.

Sectores empresariales, organizaciones civiles y algunos expertos continúan planteando preguntas sobre la implementación de la reforma, los mecanismos de supervisión y las garantías necesarias para proteger los activos públicos.

Las críticas se han concentrado especialmente en el riesgo de que una reorganización institucional pueda interpretarse como un paso hacia procesos de privatización futura, una preocupación que el gobierno rechaza y que los organismos multilaterales afirman que no forma parte de los objetivos de la propuesta.

Lo que está en discusión va más allá de la electricidad.

Más que una reforma energética

Para los organismos financieros internacionales, la capacidad de Honduras para ordenar y modernizar su sistema energético influirá directamente en la competitividad del país, la atracción de inversiones, la generación de empleo y el crecimiento económico de los próximos años.

Por eso el pronunciamiento conjunto resulta significativo. No porque cierre el debate.

Sino porque envía una señal poco común: cuatro de los principales bancos de desarrollo que operan en América Latina consideran que Honduras enfrenta una oportunidad para abordar uno de sus problemas estructurales más antiguos.

La pregunta que queda abierta es si esta vez el país logrará superar un desafío que ha resistido décadas de intentos de reforma.

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