Porfirio Lobo: “El actual Gobierno enfrenta el desastre heredado”
El expresidente Porfirio Lobo aseguró que el actual Gobierno enfrenta las consecuencias de las decisiones tomadas en el período anterior.


Foto: Porfirio Lobo calificó como “pésimo” al gobierno de Xiomara Castro y Manuel Zelaya, y afirmó que la actual administración aún enfrenta los problemas heredados de la gestión anterior.
El expresidente de Honduras, Porfirio Lobo Sosa, aseguró que el actual Gobierno enfrenta serias dificultades para recuperar al país debido a las condiciones que, según él, dejó la administración anterior encabezada por Xiomara Castro.
Durante sus declaraciones, Lobo sostuvo que la situación institucional y económica heredada representa un reto complejo para cualquier gestión gubernamental y cuestionó el desempeño del gobierno saliente.
“No es fácil poder sobreponer todo el desastre que dejó la administración Zelaya Zelaya o Castro Zelaya, porque fue un gobierno pésimo y ahí están los resultados”, expresó el exmandatario.
El también dirigente político afirmó que los procesos de recuperación requieren tiempo y que los cambios estructurales no pueden lograrse de manera inmediata, especialmente cuando existen problemas acumulados en las instituciones del Estado y en la economía nacional.

Lobo consideró que, al final, es la ciudadanía la que determina si un gobierno ha cumplido o no con las expectativas.
“El pueblo sabe; si usted actúa mal, el pueblo viene y dice: este va para fuera, y no hay nada que lo detenga. Ahí es donde uno mira que el que manda es el pueblo”, manifestó.
Asimismo, señaló que la percepción ciudadana depende de la capacidad del Estado para ofrecer soluciones concretas a los problemas cotidianos.
“La gente necesita que se le genere esperanza; la gente debe ver decisiones encaminadas a resolver los problemas”, agregó.
El expresidente también hizo referencia a la evolución política del país y al impacto de las redes sociales en la evaluación de los gobiernos, indicando que actualmente existe una ciudadanía más crítica y exigente, que demanda resultados visibles en plazos cada vez más cortos.
En ese sentido, insistió en que la aceptación o rechazo de una administración depende, principalmente, de los resultados concretos que perciba la población.





