Primera dama visita y rinde homenaje al legado social del Padre Castrioti
La primera dama Lisseth del Cid de Asfura, visita y homenajea el legado del sacerdote italiano Ferdinando Castrioti, quien transformó miles de vidas en el país.










Foto: Cortesía

De tal forma, la primera dama, Lisseth del Cid de Asfura, recorrió las obras sociales que impulsó el padre Ferdinando Castrioti en el oriente de Honduras y destacó el impacto que estos proyectos alcanzaron en la vida de miles de familias mediante la educación, fe, formación en valores y el servicio comunitario.
La visita permitió conocer los espacios que el sacerdote promovió durante años para atender las necesidades de la población, especialmente de niñas, niños, jóvenes y hogares en situación de vulnerabilidad.
Cada iniciativa representó una oportunidad de desarrollo para comunidades que enfrentaron limitaciones económicas y sociales.

Durante el recorrido, la primera dama reconoció la trayectoria del religioso y valoró su compromiso con el bienestar de la ciudadanía. “El padre Ferdinando Castrioti dejó una huella imborrable en el oriente del país”, expresó del Cid de Asfura.
Una vida al servicio de la fe y la comunidad
La labor pastoral del sacerdote trascendió la atención espiritual, debido a que también fortaleció la educación, la convivencia comunitaria y la práctica de valores.
Su trabajo reunió a familias, voluntarios y líderes locales alrededor de proyectos orientados a mejorar las condiciones de vida de la población.

“Su servicio cambió la vida de miles de familias a través de la fe, los valores y el amor por la comunidad”, manifestó la primera dama durante su visita a las obras.
El recorrido también visibilizó la importancia de respaldar las iniciativas sociales que acercaron oportunidades a sectores históricamente desatendidos. La experiencia del padre Castrioti demostró que el trabajo constante, acompañado por la organización comunitaria, generó resultados que permanecieron durante varias generaciones.

El sacerdote Ferdinando Castriotti construyó en el oriente de Honduras una red de protección que brindó hogar, educación, salud y oportunidades de reinserción a niños desamparados, madres en situación vulnerable, adultos mayores, personas con discapacidad, migrantes retornados y jóvenes afectados por las adicciones.

Castriotti nació el 3 de marzo de 1969 en Venosa, provincia de Potenza, Italia. Ingresó al Seminario Mayor a los 17 años y se graduó en Letras, Filosofía y Teología. También obtuvo dos maestrías en Dogmática y Ética, un doctorado en Bioética y una licenciatura en Psicología.
Antes de llegar a Honduras, ejerció como párroco y docente universitario en Italia, impartió clases de Bioética en Jerusalén y desarrolló durante 11 años una misión humanitaria en Chad, África.
El religioso llegó a Honduras en 2007 y se estableció en el municipio de El Paraíso, departamento de El Paraíso. En 2012, el Congreso Nacional le otorgó la nacionalidad hondureña como reconocimiento a su servicio.

“Yo miraba en las personas desposeídas a Cristo mismo”, explicó Castriotti al recordar el origen de su vocación por acompañar a las personas que la sociedad excluyó.
El 11 de noviembre de 2011 fundó la Fundación Alivio del Sufrimiento, organización que desarrolló más de una docena de proyectos y benefició directamente a un promedio de 34,677 personas.
El impacto indirecto alcanzó a más del doble de esa población mediante el respaldo proporcionado a instituciones de servicio. Comisionado Nacional de los Derechos Humanos.

La obra social comprendió:
- Un hogar para adultos mayores y personas abandonadas.
- El proyecto Madre Teresa de Calcuta, creado inicialmente para alojar a mujeres embarazadas que bajaron de comunidades montañosas sin un lugar donde permanecer antes del parto.
- Un hogar para niñas víctimas de abuso sexual.
- Una residencia para niños desamparados y en riesgo social.
- Un centro para niños con síndrome de Down y otras discapacidades.
- Dos casas de rehabilitación para personas con adicción al alcohol y las drogas.
- Un refugio y programas de formación para migrantes retornados, desplazados por la violencia y jóvenes vulnerables.
- Un hospital de aproximadamente 1,000 metros cuadrados.
- Una clínica que también costeó la educación de 70 niños.
- Un jardín de niños, una escuela y un colegio.
- Un acueducto para ampliar el acceso al agua.
- Polideportivos y anfiteatros para la convivencia comunitaria.
- Programas de alimentación, salud, educación, vivienda y formación para mujeres en riesgo social. “Donde estuvo una necesidad, la fundación brindó una respuesta concreta”, afirmó el sacerdote.

El gobierno del presidente Nasry Asfura reconoció el valor de estas acciones y reafirmó la importancia de unir esfuerzos con las iglesias, organizaciones sociales y comunidades para ampliar la atención a las familias hondureñas.
Castriotti también adquirió respiradores con recursos de una herencia familiar durante la pandemia de la enfermedad por coronavirus de 2019. En 2022.
El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos le entregó el Premio Nacional de Derechos Humanos por su defensa de las poblaciones vulnerables.

La visita concluyó con un reconocimiento al legado del sacerdote, cuya misión convirtió la solidaridad en obras concretas y dejó en el oriente de Honduras un testimonio de servicio, esperanza y transformación social.
Su obra convirtió la caridad en infraestructura y protección permanente. Miles de personas encontraron un hogar, atención médica, educación y una oportunidad para reconstruir su vida mediante la fe y el servicio comunitario.
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