Diario Nacional de Honduras
Economía

Reforma eléctrica promete bajar tarifas y acabar con apagones

Una reforma al subsector eléctrico podría marcar un punto de inflexión para el sistema energético hondureño.

GN
Goodvin Nelson
15 de junio, 2026
3 min de lectura
Reforma eléctrica promete bajar tarifas y acabar con apagones

Una reforma al subsector eléctrico podría marcar un punto de inflexión para el sistema energético hondureño.

Foto: Josue Chacón/DNH

Una reforma al subsector eléctrico podría marcar un punto de inflexión para el sistema energético hondureño, autoridades del Gobierno, representantes del Congreso Nacional y organismos reguladores aseguraron este lunes que los cambios propuestos buscan reducir las tarifas, mejorar la calidad del servicio y poner fin a los constantes apagones que afectan a miles de usuarios.

Durante una comparecencia pública en Casa Presidencial, funcionarios del sector energético defendieron la iniciativa enviada al Congreso Nacional y rechazaron las versiones que apuntan a una posible privatización de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), insistiendo en que la estatal continuará siendo propiedad del pueblo hondureño.

Las autoridades sostienen que la reforma busca corregir problemas estructurales que durante décadas han debilitado las finanzas de la empresa, limitado la inversión y afectado la capacidad de respuesta ante la creciente demanda de energía en el país.

Una apuesta para rescatar a la ENEE


La propuesta de reforma fue presentada como una alternativa para enfrentar la compleja situación financiera de la ENEE, una institución que según cifras oficiales, registra pérdidas cercanas a los 50 millones de lempiras diarios, equivalentes a más de 16 mil millones de lempiras al año.

El gerente de la estatal eléctrica, Guillermo Peña Panting, explicó que la iniciativa se basa en tres pilares fundamentales, reglas claras, transparencia y orden institucional, según indicó, estos elementos buscan sentar las bases para una transformación que permita recuperar la sostenibilidad financiera del sistema eléctrico nacional.

El funcionario recordó que durante más de tres décadas distintos gobiernos intentaron impulsar reformas sin lograr resultados definitivos, situación que ha contribuido al deterioro de la infraestructura y al aumento de los problemas operativos.

Uno de los temas que más debate ha generado alrededor de la propuesta es la posibilidad de una eventual privatización de la ENEE, sin embargo, tanto las autoridades gubernamentales como la comisión de energía del Congreso Nacional insistieron en que el proyecto no contempla la venta de la empresa.

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El presidente de la comisión legislativa de energía, Milton Puerto, afirmó que el objetivo central es fortalecer a la estatal y garantizar su permanencia como una empresa pública, añadió que la reforma incorpora mecanismos que impedirían la venta o transferencia de activos estratégicos sin la aprobación del Congreso Nacional.

Las autoridades señalaron que la nueva estructura permitirá crear subsidiarias especializadas para mejorar la eficiencia operativa y ampliar la capacidad de inversión, sin que ello implique perder el control estatal de la empresa.

Usuarios esperan menos cortes y recibos más bajos


Para la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), el principal beneficiado de la reforma debe ser el consumidor, su presidente, Héctor Corrales, señaló que actualmente los usuarios enfrentan dos grandes problemas, interrupciones frecuentes del servicio y altos costos en la factura eléctrica.

Según explicó, la falta de recursos y las dificultades de gobernanza han limitado las inversiones necesarias en transmisión y distribución, factores que influyen directamente en la calidad del suministro.

La reforma plantea crear condiciones para procesos de contratación más transparentes y competitivos, así como atraer nuevas inversiones en generación, transmisión y distribución de energía.

Las autoridades estiman que los cambios podrían comenzar a reflejarse en un plazo de entre seis meses y un año, con mejoras graduales en la continuidad del servicio y una reducción en los costos de la energía.

Además, sostienen que un sistema eléctrico más eficiente permitiría liberar recursos actualmente absorbidos por las pérdidas de la ENEE, fondos que podrían destinarse a sectores como salud, educación, infraestructura y seguridad.

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