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Reforma energética cambia la ENEE, pero el reto serán los resultados
Aprobada por el Congreso Nacional, la nueva Ley de Justicia Energética busca reorganizar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).

Goodvin Nelson
3 de septiembre, 2026
6 min de lectura

Aprobada por el Congreso Nacional, la nueva Ley de Justicia Energética busca reorganizar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
Foto: Marlin Chacón/DNH
La nueva Ley de Justicia Energética abre una nueva etapa para el sistema eléctrico hondureño, con cambios que apuntan a reorganizar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), reducir pérdidas y permitir una mayor participación privada bajo reglas reguladas.
El Congreso Nacional aprobó la normativa en tercer y último debate, manteniendo al Estado como propietario de la empresa y estableciendo una estructura de matriz con subsidiarias para generación, transmisión y distribución de electricidad.
Sin embargo, los expertos advierten que los cambios no resolverán de inmediato los apagones ni los problemas financieros de la ENEE, el verdadero resultado, señalan, tendrá que medirse por dos factores, un servicio con menos interrupciones y una tarifa que pueda ser asumida por los hogares y negocios.
Una ENEE dividida, pero bajo control estatal
Uno de los principales puntos que ha generado debate es la transformación de la ENEE en una empresa matriz. La legislación establece que el Estado hondureño continuará siendo el propietario exclusivo del capital y que las nuevas sociedades estarán bajo el control de la estatal.
La estructura contempla empresas separadas para generación, transmisión y distribución, la intención es que cada segmento tenga una contabilidad propia y pueda determinar con mayor claridad cuáles son sus ingresos, gastos, activos y obligaciones.
Leonardo Deras, comisionado de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), explicó que la división busca corregir uno de los problemas históricos del sistema: operar diferentes áreas dentro de una misma estructura financiera.
El especialista en energía Kevin Rodríguez coincidió en que la medida no implica una privatización de la ENEE; a su juicio, se trata principalmente de ordenar sus operaciones y permitir que la empresa estatal compita en mejores condiciones.

El reto financiero sigue siendo enorme
La nueva legislación llega en medio de una situación complicada para la estatal eléctrica. Durante el análisis de la reforma se expuso que la ENEE arrastra una elevada deuda, pérdidas de energía que se mantienen en niveles críticos y un déficit operativo que presiona las finanzas públicas.
A esto se suma el problema de los usuarios morosos y de las conexiones que no se miden o facturan correctamente; para los expertos, reducir las pérdidas será uno de los desafíos más importantes de la nueva estructura.
Rodríguez señaló que la empresa ya cuenta con herramientas legales para combatir el hurto de energía y que no necesariamente se requería una nueva ley para comenzar a enfrentar este problema.
La diferencia ahora estará en la capacidad de aplicar esas medidas y convertirlas en resultados concretos.

Menos apagones, la prueba que espera la población
Mientras el debate político se concentra en la división de la ENEE y la participación privada, miles de usuarios enfrentan un problema mucho más cotidiano: los apagones.
Durante el Foro Agenda Nacional, se señaló que en 2025 el usuario promedio sufrió decenas de interrupciones y acumuló numerosas horas sin servicio eléctrico.
Para los expertos, esta situación no puede solucionarse únicamente con cambios administrativos, Honduras necesita aumentar su capacidad de generación, fortalecer la transmisión y modernizar las redes de distribución.
También será necesario atraer nuevas inversiones, debido a que los proyectos de generación requieren años para entrar en operación, una planta hidroeléctrica, por ejemplo, no puede construirse en cuestión de meses.
El planteamiento de la reforma es que el sector privado pueda participar bajo reglas claras, mientras el Estado mantiene el control y la regulación del sistema.

Congelamiento de la tarifa será temporal
Otro de los puntos que más atención genera entre los consumidores es el congelamiento temporal de la tarifa eléctrica durante seis meses, con posibilidad de una extensión.
La medida busca evitar que eventuales aumentos en los costos de generación se trasladen inmediatamente al recibo de los usuarios, sin embargo, los especialistas advierten que el congelamiento no elimina el costo real de la energía.
La Comisión Reguladora continuará calculando periódicamente el valor de la tarifa, si existe una diferencia entre el costo real y lo que paga el consumidor durante el congelamiento, esa brecha deberá ser cubierta mediante recursos públicos.
Por ello, la medida representa un alivio temporal, pero no una solución definitiva al problema tarifario.

Condonaciones enfocadas en usuarios de bajo consumo
La ley también contempla mecanismos de condonación para determinados usuarios de bajo consumo que cumplan las condiciones establecidas.
Según lo explicado durante el análisis de la normativa, el beneficio estará dirigido a abonados registrados y con medición, que hayan acumulado deudas dentro del límite establecido por la legislación.
Los expertos remarcaron que la medida no significa que las empresas privadas o grandes consumidores quedarán automáticamente liberados de sus obligaciones.
El propósito es atender a hogares de bajos ingresos que enfrentan dificultades para pagar el servicio, aunque el financiamiento de estas medidas recaerá finalmente sobre las finanzas públicas.

Licitaciones para evitar contratos costosos
Uno de los cambios que los especialistas consideran relevantes es el fortalecimiento de los procesos competitivos para la compra de energía.
La intención es reducir el espacio para contrataciones directas y permitir que la ENEE obtenga mejores condiciones mediante procesos de licitación.
El costo de generación tiene un impacto directo en la tarifa final, por eso, contratar energía durante largos períodos a precios elevados puede convertirse en una carga para los consumidores y para las finanzas de la estatal.
Rodríguez sostuvo que la competencia puede ayudar a conseguir mejores precios, siempre que existan reglas claras, transparencia y mecanismos adecuados de supervisión.

El resultado se medirá en la factura y en el servicio
Más allá de la discusión política que acompañó la aprobación de la Ley de Justicia Energética, el desafío ahora pasa a la etapa de ejecución.
La reorganización de la ENEE, la llegada de nuevas inversiones, la reducción de pérdidas, el combate al hurto y la modernización de las redes deberán traducirse en resultados visibles.
Para los usuarios, la evaluación será mucho más sencilla que el debate legislativo, menos apagones y una factura eléctrica más manejable.
La nueva ley establece el marco para intentar cambiar el rumbo del sistema eléctrico, pero su éxito dependerá de cómo las autoridades implementen las reformas y de si logran convertir los cambios legales en un servicio más estable, eficiente y sostenible para los hondureños.
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