Reforma energética recibe respaldo internacional y abre un nuevo capítulo
Banco Mundial, BID, BCIE, CAF, FMI y Estados Unidos respaldan cambios al sistema eléctrico mientras crece el debate sobre su impacto en el país.

Banco Mundial, BID, BCIE, CAF, FMI y Estados Unidos respaldan cambios al sistema eléctrico mientras crece el debate sobre su impacto en el país.
Foto: Emilio Flores/DNH

Para los especialistas consultados, la situación de la ENEE se convirtió en uno de los principales obstáculos para las finanzas públicas nacionales.
La estatal eléctrica acumula pérdidas millonarias, una deuda superior a los 120 mil millones de lempiras y niveles de ineficiencia que, según los analistas, terminan restando recursos a sectores prioritarios como salud, educación y seguridad.
El expresidente del BCIE, Dante Mossi, afirmó que el problema no es nuevo y que desde hace más de dos décadas organismos internacionales habían advertido sobre la necesidad de reducir pérdidas y reorganizar la empresa para mejorar su funcionamiento.
"Si no resolvemos el problema de la ENEE, será difícil resolver otros desafíos del país", sostuvo el economista, quien considera que Honduras enfrenta una oportunidad histórica para corregir un problema que otras naciones centroamericanas abordaron hace más de 25 años.
Una de las preguntas que más ha surgido en el debate público es por qué tantas instituciones financieras coinciden en apoyar la iniciativa impulsada por el Gobierno.
Según los expertos, el respaldo responde a que la reforma busca atacar problemas estructurales relacionados con la gobernanza, la eficiencia operativa y la sostenibilidad financiera del sistema eléctrico.
Además, el apoyo internacional podría traducirse en acceso a financiamiento de largo plazo, donaciones y recursos destinados a modernizar la infraestructura energética del país.
Los organismos financieros consideran que una transformación del sector eléctrico generaría mayor confianza para futuras inversiones, tanto nacionales como extranjeras, especialmente en sectores productivos que dependen de un suministro energético estable.
Uno de los puntos más polémicos es la narrativa que señala que la reforma podría derivar en una privatización de la ENEE.
Sin embargo, los especialistas participantes en el análisis sostienen que la propuesta no contempla la venta de activos estatales ni la transferencia de propiedad al sector privado.
Explican que la reforma plantea dividir la empresa en áreas especializadas de generación, transmisión y distribución para mejorar su administración y elevar los niveles de eficiencia, manteniendo el control estatal sobre los activos.
"La privatización implica vender activos públicos, eso no está contemplado en la iniciativa", señaló el economista Guillermo Matamoros.
Los defensores de la reforma consideran que uno de los principales beneficios sería la modernización del sistema eléctrico nacional.
La reorganización permitiría desarrollar nuevos proyectos de generación, fortalecer las redes de transmisión y distribución y facilitar inversiones que hoy son difíciles de ejecutar bajo el modelo actual.
Además, sostienen que una mayor eficiencia podría traducirse en tarifas más competitivas para los usuarios y una reducción de los frecuentes apagones que afectan a hogares, comercios e industrias.
Para los analistas, el reto más importante comenzará después de la aprobación de la ley, coinciden en que el éxito dependerá de la implementación, la transparencia institucional y la capacidad de atraer recursos para ejecutar las transformaciones previstas.
Mientras el Congreso Nacional analiza la propuesta, expertos consideran que Honduras se encuentra frente a una de las decisiones más importantes para el futuro de su sistema energético.
La aprobación de la reforma podría abrir las puertas a una reestructuración profunda de la ENEE y al acceso de financiamiento internacional para rescatar al sector eléctrico, en contraste, advierten que mantener el modelo actual podría profundizar los problemas financieros y operativos que enfrenta la estatal.





