Sequía destruye los ingresos rurales y deja en riesgo la alimentación infantil
Sequía asociada a El Niño golpea a familias del Corredor Seco y afecta ingresos de mujeres rurales, agua, cultivos y alimentación infantil.



Foto: La sequía está reduciendo las cosechas y los ingresos de las familias rurales del Corredor Seco centroamericano.
Los efectos de la sequía asociada al fenómeno de El Niño están aumentando la vulnerabilidad de las familias rurales del Corredor Seco de Centroamérica, donde la pérdida de cosechas, animales y fuentes de agua reduce los ingresos y dificulta el acceso a alimentos.
Así lo advierte un informe de Oxfam que evaluó comunidades de Honduras, El Salvador y Guatemala; además, se encontraron impactos particularmente fuertes entre las mujeres rurales y los hogares con niños y niñas.
El estudio señaló que la disminución de la producción agrícola, la pérdida de empleos relacionados con el campo y la escasez de agua están afectando tres pilares fundamentales de la economía de las familias rurales.
La situación también ha reducido las reservas de maíz y frijol, que en varios hogares alcanzan para tres semanas o menos. Ante esta situación, las familias deben recurrir con mayor frecuencia a los mercados para comprar alimentos que anteriormente producían en sus propias parcelas.
Pérdida de animales reduce ingresos de mujeres rurales
Uno de los impactos identificados por Oxfam está relacionado con la pérdida de aves de patio.
El informe señala que el 73.1 % de los hogares que crían aves registró pérdidas. Las gallinas representan un respaldo económico para muchas mujeres rurales, ya que permiten obtener huevos y carne para el consumo familiar y generar ingresos mediante su venta.
La muerte de estos animales elimina una fuente de alimentos y reduce las posibilidades de las familias para afrontar gastos urgentes relacionados con salud, educación o alimentación.
Además, la escasez de agua está generando una carga adicional para las mujeres y niñas, quienes en muchos casos deben dedicar más tiempo a buscar, transportar y almacenar el recurso.
De acuerdo con el informe, más de 23,000 hogares registraron afectaciones en su principal fuente de abastecimiento de agua.

La reducción de las cosechas también está modificando la alimentación de las familias.
Con menores cantidades de maíz y frijol disponibles, los hogares deben destinar una mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos. Al mismo tiempo, productos con mayor contenido de proteína, como huevos y carne, enfrentan mayores dificultades de acceso debido a la pérdida de animales y al aumento de precios.
Esta situación puede provocar que los niños y niñas tengan dietas menos variadas y con menor disponibilidad de alimentos nutritivos.
Oxfam aclara que su evaluación no midió directamente los niveles de desnutrición infantil. Sin embargo, advierte que la reducción de alimentos, la falta de agua y las dificultades económicas aumentan la vulnerabilidad de la niñez.
La falta de agua también puede afectar las condiciones de higiene y la preparación segura de los alimentos, además de aumentar la exposición a enfermedades que pueden deteriorar el estado nutricional de los menores.
Crisis también presiona la educación y provoca migración
La emergencia climática también está teniendo efectos sobre la educación.
En algunas de las comunidades consultadas, los habitantes señalaron problemas relacionados con la entrega de la merienda escolar, situación que puede trasladar a las familias una mayor parte del costo de alimentar diariamente a los niños.
La falta de empleo, alimentos y agua también está influyendo en las decisiones de movilidad de las familias.
El informe documentó, por ejemplo, un caso en Choluteca, Honduras, donde mujeres de una comunidad optaron por migrar hacia España ante las dificultades económicas.
Cuando una mujer migra, las tareas de cuidado pueden quedar en manos de otras mujeres, personas mayores o hijos de mayor edad, modificando la distribución de responsabilidades dentro del hogar.
Oxfam sostiene que los impactos de El Niño 2026 están llevando al corredor seco centroamericano hacia una nueva etapa de crisis climática y alimentaria.

La situación evidencia que la sequía no representa únicamente un problema para la agricultura. También afecta los ingresos familiares, el acceso al agua, la alimentación y las oportunidades de las comunidades rurales, especialmente de mujeres y niños.
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