Siembra de nubes suma ocho vuelos y lleva lluvias al Corredor Seco de Honduras
El programa de estimulación de lluvias contempla ocho de los 20 vuelos previstos en Honduras, aplicando yoduro de plata para combatir la sequía.
Goodvin Nelson
3 de octubre, 2026
5 min de lectura
El programa de estimulación de lluvias contempla ocho de los 20 vuelos previstos en Honduras, aplicando yoduro de plata para combatir la sequía.
Foto: Siembre de nubes
Las operaciones de riego de nubes buscan estimular las precipitaciones en las zonas más afectadas por la sequía, mientras productores de Choluteca reportan lluvias tras 10 meses de escasez de agua.
El programa de estimulación de lluvias ha completado ocho de los 20 vuelos previstos en Honduras, con la aplicación de aproximadamente 800 litros de yoduro de plata para favorecer las precipitaciones en áreas estratégicas del país.
Los productores del Corredor Seco comienzan a ver señales de alivio, luego de que en sectores de Choluteca se registraran lluvias que podrían contribuir a la recuperación de los cultivos, los suelos y las fuentes de agua.
Las autoridades mantienen pendientes 12 operaciones, cuya ejecución dependerá de las condiciones meteorológicas y de la formación de nubes adecuadas para continuar con el proceso de estimulación.
8 de los 20 vuelos previstos. Foto: Cortesía
Vuelos buscan aliviar los efectos de la sequía
El Programa de Siembra de Nubes avanza en Honduras como parte de las acciones orientadas a enfrentar el déficit de precipitaciones que ha afectado durante meses a diferentes comunidades, especialmente en el Corredor Seco, donde la falta de agua ha generado dificultades para las actividades agrícolas y ganaderas.
Hasta el 3 de octubre de 2026, se han desarrollado ocho vuelos de estimulación de lluvias, en los que se utilizaron alrededor de 800 litros de yoduro de plata, a razón de unos 100 litros por operación.
El plan contempla un total de 20 vuelos, por lo que todavía quedan 12 pendientes; sin embargo, las operaciones no tienen una fecha fija, ya que deben ajustarse al comportamiento del clima y a la presencia de formaciones nubosas que reúnan las características necesarias para facilitar la precipitación.
Los vuelos se han realizado en sectores de Francisco Morazán, Comayagua, Choluteca, Valle, La Paz, Intibucá, Lempira y Yoro, con especial atención en las zonas más vulnerables a la escasez de lluvias.
Productores de Choluteca reportan lluvias tras 10 meses de sequía
En el sur de Honduras, las precipitaciones registradas en los últimos días han generado expectativas entre los productores que durante aproximadamente 10 meses enfrentaron condiciones de sequía.
Carlos Canales, productor de la comunidad de Tierra Blanca, en el municipio de San Antonio de Flores, Choluteca, relató que el pasado 25 de septiembre se presentaron lluvias en una zona donde las condiciones habían sido particularmente difíciles.
“Se presentaron lluvias después que estábamos en una sequía, en completo verano en todo este Corredor Seco”, expresó Canales.
Las precipitaciones representan un alivio para las familias que dependen de la agricultura y la ganadería, actividades que se han visto afectadas por la falta prolongada de agua, el deterioro de los suelos y la reducción de la humedad necesaria para los cultivos.
Aunque las lluvias generan expectativas de recuperación, su impacto dependerá de la continuidad y distribución de las precipitaciones en las próximas semanas, especialmente en las comunidades que han soportado las mayores consecuencias de la sequía.
Programa de siembra de nubes. Foto: Cortesía
Las condiciones climáticas determinan los vuelos
La estimulación de lluvias requiere condiciones atmosféricas específicas; el proceso no consiste en crear nubes desde cero, sino en dispersar yoduro de plata sobre formaciones nubosas que ya cuentan con las características necesarias para favorecer la precipitación.
Por esa razón, los equipos técnicos mantienen un monitoreo de variables como la temperatura, la humedad y la nubosidad, con el propósito de identificar los momentos y lugares adecuados para realizar cada operación.
Cuando no existen nubes con las condiciones requeridas, los vuelos deben posponerse, debido a que la efectividad del procedimiento depende directamente de las características de la atmósfera.
En el sur del país, las operaciones han comprendido sectores de Nacaome, San Lorenzo y San Marcos de Colón, en Choluteca, además de áreas vinculadas con cuencas hidrográficas y fuentes estratégicas de abastecimiento de agua.
El programa abarca más de 1.8 millones de hectáreas
La iniciativa tiene una cobertura estimada de entre 1.8 y 2.3 millones de hectáreas, principalmente en territorios del Corredor Seco que presentan una mayor exposición al déficit de precipitaciones.
Entre las áreas priorizadas figuran las cuencas que abastecen la represa José Cecilio del Valle y el río Nacaome, además de sectores relacionados con las fuentes de agua que suministran a las represas del Distrito Central y otras reservas estratégicas del país.
La intervención busca favorecer las precipitaciones en estas zonas y contribuir a la recuperación de los recursos hídricos destinados al consumo humano, la producción agrícola y las actividades ganaderas.
El Programa de Siembra de Nubes es impulsado por el Gobierno de Honduras, a través de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), con la participación del sector privado, como parte de las medidas implementadas para hacer frente a los efectos de la sequía.
Quedan 12 vuelos pendientes. Foto: Cortesía
Quedan 12 vuelos pendientes
Las autoridades prevén continuar con las operaciones hasta completar los 20 vuelos contemplados en el programa, siempre que las condiciones meteorológicas permitan desarrollar las intervenciones.
Mientras tanto, los productores del Corredor Seco mantienen sus expectativas en torno a la llegada de nuevas lluvias que permitan recuperar la humedad de los suelos y mejorar las condiciones para la producción de alimentos.
El desarrollo de las próximas operaciones dependerá de la evolución de los sistemas nubosos en los departamentos priorizados, en un contexto en el que la disponibilidad de agua continúa siendo uno de los principales desafíos para las comunidades rurales de Honduras.