Diario Nacional de Honduras

TNH cumple 18 años en plena transformación: ¿hacia dónde va la televisión estatal?

Descubre cómo TNH celebra 18 años en plena transformación. Analizamos su evolución, desafíos y futuro en el panorama mediático hondureño.

RD
Redacción DNH
20 de agosto, 2026
12 min de lectura
TNH cumple 18 años en plena transformación: ¿hacia dónde va la televisión estatal?

Descubre cómo TNH celebra 18 años en plena transformación. Analizamos su evolución, desafíos y futuro en el panorama mediático hondureño.

Foto: Marlin Chacón

Durante buena parte de sus 18 años de existencia, Canal 8 ha cargado con una definición difícil de separar de su origen y de los sucesivos gobiernos que han administrado su señal: “el canal del Gobierno”.

Ahora, bajo el nombre de Televisión Nacional de Honduras (TNH), sus autoridades dicen que quieren intentar algo diferente: transformarlo en un medio público capaz de informar sobre las acciones del Estado, pero también de ofrecer pluralidad, abordar problemas de la propia administración y construir una relación con audiencias que durante años posiblemente no encontraron razones para sintonizarlo.

La transformación incluye nueva tecnología, una programación más diversa, contenidos para redes sociales, producción nacional y una inversión cercana a los US$950.000 destinada a fortalecer los tres medios públicos.

Pero el desafío más complejo probablemente no sea tecnológico.

Es de credibilidad.

“La credibilidad no se decreta; se construye todos los días con el trabajo”, reconoce el director de los medios estatales, Jairo Rivera Mena.

Y esa frase resume buena parte del desafío que enfrenta TNH al llegar a su mayoría de edad.

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Foto: Marlin Chacón

Cinco ejes para una nueva etapa

La actual administración asegura que no pretende limitarse a cambiar el nombre de Canal 8.

“Hoy, al llegar a sus 18 años, tenemos una visión muy clara de lo que queremos que sea Televisión Nacional de Honduras. No queremos que sea simplemente la continuidad de Canal 8 con un nuevo nombre; queremos construir una nueva etapa para la televisión nacional”, señala el director.

El proyecto ha sido organizado alrededor de cinco ejes: educación, identidad nacional, arte y cultura, turismo e institucionalidad.

El propósito, según explica, es construir un medio moderno y profesional capaz de informar, educar y entretener, pero también comunicar las acciones del Estado bajo un criterio de transparencia.

Es precisamente en ese último punto donde comienza uno de los debates históricos alrededor de los medios estatales.

¿Dónde termina la comunicación gubernamental y comienza el periodismo público?

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Héctor Ordóñez, ministro de comunicaciones y Jairo Rivera Mena, director de Medios Estatales, en el estudio de TNH. Foto: Marlin Chacón

Medio gubernamental y medio público no son lo mismo

El director reconoce la diferencia.

“En términos sencillos, un medio gubernamental está orientado principalmente a comunicar al Gobierno; un medio público tiene una responsabilidad mucho más amplia: servir a toda la sociedad”.

La aspiración, sostiene, es avanzar hacia el segundo modelo.

Eso no significa que TNH deje de comunicar las acciones gubernamentales.

“El Estado tiene la obligación de comunicar de manera correcta, objetiva y oficial, pero queremos que TNH vaya mucho más allá de esa función y se convierta en un medio pensado para todos los hondureños”, explica.

La distinción es importante.

Los medios públicos existentes en diferentes partes del mundo tienen modelos jurídicos, financieros y administrativos distintos, pero comparten una idea fundamental: aunque sean financiados total o parcialmente con recursos públicos, su función debe trascender los intereses del gobierno que temporalmente administra el Estado.

Para TNH, convertir esa aspiración en práctica implicaría modificar una percepción construida durante años.

Jairo Rivera Mena, director de Medios Estatales
Jairo Rivera Mena, director de Medios Estatales · Foto: Marlin Chacón

¿Puede Canal 8 informar sobre los errores del Gobierno?

Probablemente esta sea una de las pruebas más difíciles.

El director responde afirmativamente.

“Los gobiernos, como cualquier institución, enfrentan problemas, dificultades y desafíos. Lo importante es cómo se abordan periodísticamente esas situaciones: con responsabilidad, información verificable, contexto y equilibrio”.

Y establece un principio:

“Nuestro compromiso debe ser informar a la ciudadanía y explicar lo que ocurre, no ocultar las realidades que enfrenta el país”.

Eso significa que la transformación hacia un medio público no podrá medirse únicamente por nuevos programas o mejores cámaras.

También deberá comprobarse cuando aparezca una noticia incómoda.


¿Y qué pasa cuando otros medios cuestionan al Gobierno?

El asunto adquiere especial relevancia en un ecosistema informativo hondureño marcado por la polarización política y por versiones contradictorias de los acontecimientos.

¿Qué debe hacer TNH cuando otro medio publica información negativa sobre la administración?

La respuesta del director es que el canal no debería limitarse a responder.

“Cuando surge una información que involucra a la administración pública, nuestra función debe ser verificar, contrastar y explicar, utilizando las fuentes correspondientes y proporcionando a la población los elementos necesarios para comprender lo que realmente está ocurriendo”.

“No se trata simplemente de responder a otros medios, sino de ejercer periodismo responsable”, sostiene.

En la práctica, eso supone un desafío adicional.

Si la información es incorrecta, TNH deberá presentar los datos que permitan demostrarlo.

Si está incompleta, proporcionar contexto.

Pero si después de verificarla resulta correcta, la lógica de un medio público obligaría también a reconocerlo.


La versión oficial y el riesgo de la propaganda

Existe otra frontera particularmente sensible.

TNH es un medio estatal y, como tal, tiene entre sus funciones informar sobre las actuaciones de las instituciones públicas.

¿Cómo hacerlo sin convertirse en propaganda?

“La diferencia está en la forma y en el propósito con que se comunica”, responde el director.

Según explica, la instrucción de la administración de Nasry Asfura es concentrar la comunicación en acciones, resultados y soluciones y evitar la exaltación personal de los funcionarios.

“Nuestra responsabilidad es informar sobre lo que hace el Estado, presentar los resultados y hacerlo con transparencia, sin convertir la información institucional en propaganda”.

La diferencia puede parecer sencilla en teoría.

En la práctica dependerá de las decisiones editoriales que se tomen todos los días.

Voces críticas dentro de una televisión estatal

Otro indicador será quién aparece en la pantalla.

La dirección de TNH asegura que la nueva etapa pretende incorporar voces procedentes de distintos sectores.

“Tendrán los espacios que sean necesarios dentro de una comunicación responsable y respetuosa”, afirma al referirse a críticos y opositores.

La lista que menciona incluye oposición política, organizaciones sociales, empresarios, académicos, especialistas y ciudadanos.

“La pluralidad es necesaria para construir un medio público”, sostiene.

El objetivo declarado es que esas posiciones puedan presentarse con contexto y respeto, evitando desinformación y favoreciendo debates que contribuyan a buscar soluciones.

Daniel Oquelí, periodista y presentador TNH
Daniel Oquelí, periodista y presentador TNH

Una transformación que también es tecnológica

Pero el proyecto no se limita a una discusión editorial.

Cuando la nueva administración llegó a TNH encontró los medios estatales dispersos y una infraestructura física con limitaciones para desarrollar una operación moderna.

También había equipos tecnológicos recibidos mediante donaciones que necesitaban ser organizados, incorporados a la producción y acompañados por capacitación del personal.

Desde entonces, TNH ha comenzado un proceso de modernización.

La dirección reporta nuevas estaciones de edición, cámaras, sistemas de iluminación y tecnología destinada a producción y dirección.

El canal cuenta además con tres unidades móviles, con posibilidades de incorporar una cuarta, y mochilas transmisoras que permiten generar señal desde diferentes lugares del país.

La señal también ha avanzado hacia la alta definición en la mayoría de las empresas de cable.

Cerca de US$950.000 para modernizar los medios

Parte de esa transformación se financia mediante cooperación internacional.

TNH se encuentra en proceso de recibir una segunda donación correspondiente al Convenio de Cooperación Financiera No Reembolsable para la Modernización de las Plataformas Públicas de Comunicación de Honduras.

Los recursos provienen del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y son ejecutados a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La cooperación contempla aproximadamente US$950.000 para fortalecer los tres medios públicos.

Los recursos se destinan principalmente a incorporar y renovar tecnología con el propósito de ampliar cobertura y mejorar la calidad de las producciones.

La inversión forma parte de un proceso desarrollado durante 2025 y 2026.

Del Canal 8 a una multiplataforma

La transformación ocurre además en un momento en que la propia definición de televisión está cambiando.

TNH ya no quiere depender exclusivamente de la pantalla tradicional.

“La televisión ya no puede limitarse a la pantalla”, reconoce su director.

El objetivo es convertir TNH en una multiplataforma, produciendo simultáneamente para televisión, redes sociales y otros formatos digitales.

Facebook, YouTube, Instagram y TikTok permiten alcanzar audiencias que no necesariamente sintonizan Canal 8.

Una de las prioridades son los jóvenes.

“Queremos que encuentren en TNH contenidos que respondan a sus intereses y a la forma en que actualmente consumen información y entretenimiento”.

La otra gran audiencia está fuera de Honduras.

La transmisión digital permite que hondureños residentes en Estados Unidos, España y otros países puedan acceder a contenidos que antes dependían de la cobertura territorial de una señal.

Más de dos millones de visualizaciones

La transformación digital tuvo que comenzar prácticamente desde cero, según la dirección.

Las nuevas autoridades aseguran que no pudieron continuar utilizando las cuentas en redes sociales que los medios estatales mantenían desde 2010.

TNH creó entonces nuevas plataformas.

Según cifras proporcionadas por su director, en pocos meses han conseguido superar los dos millones de visualizaciones entre las diferentes redes y plataformas digitales.

Para la administración, el crecimiento demuestra que existe una audiencia potencial para los contenidos.

Pero el desafío será convertir visualizaciones ocasionales en una comunidad que regrese de manera habitual.

Cambiar la tecnología significa cambiar a los periodistas

Una cámara nueva no transforma por sí sola un medio.

Tampoco una cuenta de TikTok.

La dirección reconoce que uno de los retos ha sido modificar rutinas profesionales construidas alrededor de la televisión tradicional.

Periodistas y productores han comenzado procesos de capacitación para aprender a producir simultáneamente para distintas plataformas.

La intención es desarrollar contenidos más dinámicos y adaptados a los nuevos lenguajes sin abandonar el rigor periodístico.

Eso implica un cambio importante.

El reportero que antes salía a producir una nota para el noticiero puede ahora necesitar generar imágenes, información inmediata, videos cortos y posteriormente una pieza más desarrollada para televisión.

La noticia deja de tener una sola pantalla.

Una programación que busca diversificarse

La renovación también alcanza la programación.

Los espacios informativos tradicionales comienzan a convivir con formatos de conversación y análisis.

Agenda Nacional y El país que somos forman parte de esa apuesta.

La intención, según explica el director, es abordar con mayor profundidad los problemas nacionales, incorporar diferentes voces y ofrecer elementos que permitan a los ciudadanos construir su propio criterio.

Pero la programación pretende ir más allá de la política.

TNH trabaja en nuevos contenidos educativos, tecnológicos, de orientación ciudadana y salud.

También busca fortalecer el deporte y dar mayor visibilidad a atletas de distintas disciplinas y categorías.

A ello se suma entretenimiento familiar.

El cine hondureño encuentra una pantalla

Uno de los proyectos ya en marcha busca abrir espacio a la producción cinematográfica nacional.

TNH ha establecido alianzas con productores hondureños y cuenta con espacios destinados a transmitir películas realizadas en el país.

Para una televisión pública, la apuesta tiene una dimensión que va más allá del entretenimiento.

Una de las funciones tradicionales de los medios públicos es contribuir a la difusión de la cultura, la identidad y la producción audiovisual propia.

En una industria pequeña como la hondureña, donde uno de los mayores problemas de una película puede ser encontrar espacios para llegar a la audiencia, la televisión estatal puede convertirse en una ventana adicional.

Documentales, investigaciones y otras maneras de contar

La siguiente etapa pretende incorporar también contenidos periodísticos de mayor profundidad.

La dirección de TNH habla de desarrollar documentales, reportajes especiales y trabajos de investigación.

“Tenemos la visión de contar las noticias y las historias desde otros ángulos”, señala.

La aspiración es abordar realidades que no siempre encuentran suficiente espacio dentro de los formatos informativos tradicionales.

Si se concreta, representaría otro cambio importante para una señal históricamente asociada principalmente con la información institucional y gubernamental.

El desafío de llegar a los 20 años

La actual administración se ha fijado un horizonte inicial de dos años.

Cuando TNH llegue a sus 20 años, su director espera encontrar una programación consolidada, mayor producción nacional, más tecnología y cobertura, una verdadera operación multiplataforma y, especialmente, una audiencia que reconozca al canal como un medio confiable y de servicio público.

Pero existe una ambición todavía mayor.

La dirección plantea avanzar hacia mayor autonomía económica y administrativa, aunque TNH continúe siendo un medio estatal.

Menciona como referencias modelos internacionales de televisión pública con mayores niveles de autonomía y sostenibilidad.

Construir algo semejante requeriría mucho más que tecnología.

Necesitaría estructuras institucionales capaces de permanecer independientemente de quién ocupe el Gobierno.

La prueba estará en la pantalla

Después de 18 años, Canal 8 entra así en una nueva etapa con cámaras, equipos, plataformas, programas y proyectos.

Pero ninguna de esas inversiones responderá por sí sola la pregunta fundamental que acompaña su transformación.

¿Puede un canal administrado y financiado por el Estado convertirse en un medio en el que confíen también quienes no están de acuerdo con el Gobierno?

La propia dirección reconoce cuál será la medida.

Quiere que los hondureños puedan encender TNH y confiar en el trabajo de sus periodistas, incluso cuando la información resulte incómoda para la administración.

“La confianza se construye con hechos y con periodismo responsable”, sostiene.

Y quizá allí se encuentre el verdadero desafío de los próximos años.

Porque transformar la tecnología puede depender de inversión.

Cambiar una programación puede tomar algunos meses.

Abrir una cuenta en una nueva plataforma puede hacerse en minutos.

Transformar la percepción que una sociedad tiene de un medio después de 18 años requiere algo mucho más difícil: demostrar todos los días, noticia tras noticia, para quién trabaja realmente esa televisión.

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