Diario Nacional de Honduras
Economía

Un medidor no define la pobreza: así se focalizará el alivio eléctrico

Honduras aprueba reforma energética que amplía subsidio eléctrico de 150 a 250 kwh, enfocándose en proteger hogares en extrema vulnerabilidad.

Roberto Barragán
Roberto Barragán
1 de septiembre, 2026
4 min de lectura
Un medidor no define la pobreza: así se focalizará el alivio eléctrico

Honduras aprueba reforma energética que amplía subsidio eléctrico de 150 a 250 kwh, enfocándose en proteger hogares en extrema vulnerabilidad.

Foto: Cortesía

La reforma energética recientemente aprobada en Honduras busca ser justa, equitativa y solidaria. En disposiciones anteriores, el techo era de 150 kwh, ahora se amplió el techo a 250 kwh, pero con una diferencia sustancial que protege a quienes realmente lo necesitan, madres solteras, adultos mayores y hogares en extrema vulnerabilidad, que ven en el subsidio gubernamental la única posibilidad de contar con el servicio eléctrico. 

Equidad y solidaridad de la nueva ley

La nueva ley contempla la valoración y validación socioeconómica para ser beneficiario de este subsidio, que busca ampliar el número de hogares vulnerables que reciban esta protección estatal y a su vez obliga a pagar la factura mensual a los abonados de alto poder adquisitivo, pese a tener un bajo consumo en su medidor energético 

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Foto: Contador eléctrico: Emilio Flores DNH

El medidor cuenta electricidad, no personas ni ingresos. Esa diferencia dejó el principal resultado de la verificación: hasta el 1 de septiembre de 2026, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) no publicó un patrón que estableciera cuántas personas vulnerables consumieron hasta 250 kilovatios hora (kWh) al mes.

La cifra de “más de 70,000 abonados” circuló en comunicaciones políticas después de aprobarse la Ley de Justicia Energética, pero representó una estimación de cuentas con deuda, no un registro definitivo de hogares pobres. El "artículo 20" tampoco fijó un número de beneficiarios. Ordenó revisar cada solicitud, el historial de consumo y el medidor, además de inspeccionar la vivienda para comprobar que fuera residencial y de bajos recursos.

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Foto: Estación eléctrica ENEE: Emilio Flores DNH

El alivio busca que una familia regularizara su cuenta sin cargar con intereses que crecieron más rápido que su capacidad de pago. El Instituto Nacional de Estadística registró que "un 60.1 % de los hogares hondureños vivió bajo la línea de pobreza en 2025 y el 38.3 % permaneció en pobreza extrema". 

El umbral de 250 kWh convivió con otro mecanismo: el subsidio mensual para consumos de hasta 150 kWh. En mayo de 2026, la focalización anterior redujo ese padrón de unos 900,000 a 324,638 hogares, mediante datos socioeconómicos, comerciales y georreferenciados. “La selección de los beneficiarios se realizó mediante estudios técnicos y socioeconómicos”, explicó el gerente de Distribución de la ENEE, Rolando Castillo.

En las finanzas públicas, ambos instrumentos dejaron huellas distintas. El "subsidio de 150 kWh costó L217.9 millones durante mayo y junio de 2026" 
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Foto: Estación eléctrica ENEE: Emilio Flores DNH

La ENEE contabilizó abonados o servicios, no habitantes. Si los 70,000 casos preliminares se multiplicaran por el promedio nacional de 3.6 personas por hogar informado por el "Instituto Nacional de Estadística", equivaldrían a unas 252,000 personas. Ese cálculo solo ilustró una dimensión posible: no constituyó un censo ni confirmó quién recibirá la condonación".

Datos concretos

El dato oficial más cercano correspondió a otro programa y no debió confundirse con el límite de 250 kWh. El "subsidio mensual para consumos de 1 a 150 kWh" identificó 318,338 hogares entre julio y septiembre de 2026, equivalentes estadísticamente a cerca de 1.15 millones de residentes. El Poder Ejecutivo estimó su costo trimestral en L367.75 millones.

Para seleccionar a esas familias, las instituciones cruzaron información comercial, operativa, georreferenciada y socioeconómica. La "Secretaría de Energía" explicó que buscó que el apoyo “llegue de manera efectiva a quienes más lo necesitan”.

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Foto: Congreso Nacional. Emilio Flores DNH

Una vivienda vulnerable pudo acercarse a 250 kWh sin tener aire acondicionado ni lujos. Un ejemplo ilustrativo sumó alrededor de 221 kWh mensuales: una refrigeradora antigua consumió 80; dos ventiladores, 36; un televisor, 21; ocho bombillos LED, 11; una bomba de agua, 23; el lavado y planchado, 15; y el enrutador, los cargadores y pequeños aparatos, 35. Fue el perfil posible de una familia numerosa en una zona calurosa, una casa urbana que bombeó agua o un hogar que conservó aparatos ineficientes porque no pudo reemplazarlos.

El consumo, por sí solo, no demostró pobreza. Una persona con ingresos altos también pudo gastar menos de 250 kWh, mientras una familia pobre, con varios niños o adultos mayores, pudo superar 150 kWh. Por eso la evaluación socioeconómica resultó necesaria.

Con la "tarifa residencial", 250  kWh representaron aproximadamente L1,601.65 antes de otros cargos. Esa suma compitió con comida, medicinas, transporte y útiles escolares en un país donde el "INE situó" () al 60.1 % de los hogares bajo la línea de pobreza y al 38.3 % en pobreza extrema durante 2025.
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Foto: Vivienda vulnerable

Apoyarlos mantuvo alimentos y medicinas refrigerados, iluminación para estudiar, ventilación frente al calor, agua bombeada y comunicación telefónica. La condonación eliminó deuda pasada y redujo el riesgo de corte, pero no pagó consumos futuros.

La ley exigió un “procedimiento sencillo, gratuito y accesible” y obligó al beneficiario a pagar las facturas nuevas. El medidor mostró cuánto se usó; la focalización debía demostrar quién necesitó solidaridad.

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Roberto Barragán

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