Seguridad
Autoridades hondureñas reciben a sospechoso de matar a miembros de la Dipampco
La captura de Eli Nahúm Guerra marca uno de los primeros resultados relevantes dentro de las investigaciones.
RB
Roberto Barragán
26 de mayo, 2026
3 min de lectura







Foto: Cortesía
Las fuerzas de seguridad de Honduras y Guatemala asestaron un importante golpe contra estructuras criminales tras la captura y entrega de Eli Nahúm Guerra, el ahora detenido es identificado como uno de los principales sospechosos de participar en el asesinato de cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco), ocurrida en la aldea de Corinto, Omoa, Cortés.
El crimen, considerado uno de los ataques más violentos contra cuerpos de seguridad en la zona norte del país, se registró luego de un enfrentamiento armado y una posterior emboscada contra los uniformados durante una operación en ese sector fronterizo.
Según información preliminar de las autoridades, Guerra habría integrado el grupo criminal que atacó a los agentes policiales mientras realizaban acciones de combate contra estructuras ligadas al crimen organizado y narcotráfico que operan en corredores estratégicos de sector antes mencionado.
Estrictas medidas de seguridad

La entrega del sospechoso se realizó bajo estrictas medidas de seguridad por parte de autoridades guatemaltecas, en coordinación con equipos de inteligencia e investigación hondureños, fortaleciendo la cooperación regional en materia de seguridad y lucha contra organizaciones criminales transnacionales.
La portavoz de la Policía Nacional, Dania Cruz señaló que el operativo de búsqueda se mantuvo activo desde el momento de la masacre, desplegando unidades especiales en sectores fronterizos y zonas consideradas de alta incidencia criminal.
“El objetivo es llevar ante la justicia a todos los responsables de este cobarde ataque contra miembros de la Policía Nacional”, indicó Cruz.
Las investigaciones apuntan a que el ataque fue planificado por integrantes de una estructura criminal con fuerte presencia en la zona fronteriza entre Honduras y Guatemala, utilizada históricamente como corredor para actividades ilícitas.
Intensa y efectiva búsqueda

Tras el asesinato de los cinco agentes de la Dipampco, las autoridades intensificaron operaciones tácticas de inteligencia en Omoa y comunidades aledañas, con el propósito de desarticular a los responsables y recuperar el control territorial.
Analistas en temas de seguridad consideran que la captura representa un avance significativo en el esclarecimiento del caso y envía un mensaje de presión directa contra las estructuras criminales que buscan intimidar a las fuerzas del orden.
Las operaciones continúan

La Secretaría de Seguridad reiteró que las operaciones continuarán en toda la región norte del país y advirtió que no habrá tregua contra grupos vinculados al narcotráfico, sicariato y crimen organizado.
Mientras tanto, el caso mantiene alta atención nacional debido al impacto que provocó la muerte de los cinco agentes, quienes participaban en labores de protección ciudadana y combate frontal contra organizaciones delictivas.
Resultados de la policía
La captura de Eli Nahúm Guerra marca uno de los primeros resultados relevantes dentro de las investigaciones, mientras las autoridades avanzan en la identificación y persecución de otros posibles participantes en la emboscada que enluta nuevamente a la Policía Nacional de Honduras
Contexto del ataque
Los agentes policiales fueron emboscados y asesinados con armas de grueso calibre durante una operación de inteligencia que, según las investigaciones oficiales, se realizó sin seguir los protocolos legales ni contar con acompañamiento judicial.

Otros sospechosos
Entre los presuntos miembros de la estructura criminal, también fueron identificados civilmente Frelin Nahún Ventura Rivera y Óscar Eduardo Rivera Sabillón, cuyos cuerpos fueron encontrados sin vida en la zona de Omoa días después del atentado.
Recientemente el presidente del Congreso Nacional (CN), Tomás Zambrano, propuso una iniciativa de ley que va encaminada a que los delincuentes que le quiten la vida a jueces, fiscales militares o policía podrían recibir cadena perpetua.
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