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Deterioro diplomático provocado por gobierno anterior afecta gestiones del TPS

Según el analista, las diferencias políticas en los últimos años con Washington redujeron la capacidad del país para defender a los migrantes hondureños.

Jessica Urbina
Jessica Urbina
4 de septiembre, 2026
4 min de lectura
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Foto: Analista Ramón Custodio Espinoza. Cortesía

Para el analista, Ramón Custodio Espinoza, las tensiones acumuladas entre Honduras y Estados Unidos durante los últimos años podrían estar pasando factura en asuntos estratégicos para el país, entre ellos la situación de miles de hondureños beneficiados con el Estatus de Protección Temporal (TPS).

Espinoza cuestionó el manejo de la relación bilateral y aseguró que los enfrentamientos políticos con distintos sectores de Washington redujeron el margen de maniobra diplomática de Honduras.

Custodio Espinoza sostuvo que la administración anterior terminó enfrentada con figuras y sectores de los dos principales partidos políticos de Estados Unidos.

“Se pelearon con tanto los demócratas como los republicanos, con eso nos reducen el espacio de nuestras relaciones bilaterales con Estados Unidos”, afirmó.

A su criterio, esa situación debilitó la capacidad del país para gestionar temas sensibles y defender intereses nacionales ante su principal socio político, económico y migratorio.

El analista señaló que el escenario se volvió aún más complejo con el regreso del Partido Republicano al poder y la administración del presidente Donald Trump.

Extradición, Palmerola y Venezuela

Entre los episodios que, según Custodio Espinoza, contribuyeron al deterioro de la relación bilateral, mencionó las controversias relacionadas con el tratado de extradición, la base aérea de Palmerola y asuntos vinculados con la política exterior hondureña.

También recordó las fricciones surgidas después de reuniones de autoridades hondureñas de Defensa y de las Fuerzas Armadas con representantes del gobierno venezolano.

Uno de los momentos de mayor tensión se produjo tras el encuentro en Venezuela con Vladimir Padrino López, hecho que generó cuestionamientos desde Washington y estuvo seguido por la decisión de Honduras de denunciar el Tratado de Extradición.

Aunque posteriormente ambos países alcanzaron acuerdos para mantener vigente el mecanismo, el episodio evidenció la fragilidad de las relaciones diplomáticas.

LEA AQUÍ: Honduras pide periodo de transición para retorno de hondureños y activa apoyo a tepesianos

Una relación marcada por desencuentros

Durante la administración de Xiomara Castro, Tegucigalpa y Washington atravesaron varios momentos de tensión por diferencias políticas, diplomáticas y de seguridad.

Entre los principales temas de fricción figuraron las ZEDE, la extradición, Palmerola y las críticas estadounidenses a decisiones adoptadas por funcionarios hondureños.

Para Custodio Espinoza, estos desencuentros limitaron las posibilidades de construir una relación más sólida para atender asuntos de interés estratégico.

Casa Blanca en Washington (Estados Unidos)
Casa Blanca en Washington (Estados Unidos). Foto: Cortesía

Cuestiona expectativas sobre Trump

El analista también criticó la idea de que un acercamiento político o una publicación en redes sociales del presidente estadounidense pudiera resolver automáticamente los problemas de Honduras.

“Todo mundo creyó que por un tweet o un X del presidente Trump íbamos a tener una relación y íbamos a resolver todos nuestros problemas”, expresó.

Custodio consideró que la defensa de los intereses nacionales requiere una estrategia diplomática permanente y una gestión directa ante las autoridades estadounidenses.

El TPS como advertencia

Aunque reconoció los esfuerzos de organizaciones migrantes para encontrar soluciones permanentes para los beneficiarios del TPS, el analista sostuvo que Honduras debió actuar con mayor anticipación.

Afirmó que la situación era conocida y que tanto las autoridades anteriores como las actuales tenían responsabilidad en la búsqueda de mecanismos para enfrentarla.

Para Custodio Espinoza, la crisis que enfrentan los hondureños amparados por el TPS debe servir como una advertencia sobre las consecuencias que puede tener el deterioro de las relaciones con Estados Unidos.

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Foto: Cortesía

“La relación con Estados Unidos no se puede manejar improvisadamente”, es la conclusión que plantea el analista al considerar que los intereses de miles de migrantes dependen, en parte, de una diplomacia capaz de mantener abiertos los canales de diálogo.

Estados Unidos concedió el TPS después de la devastación que causó el huracán Mitch en 1998. 

En julio de 2025, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos anunció la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS), que protegía a miles de hondureños de la deportación. 

Ante la cancelación del TPS para unos 55,000 compatriotas, el gobierno de Honduras contempla una estrategia que consiste en asistencia legal, apoyo consular y facilidades fiscales para los retornados.

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